La implacable ola de calor que golpea a Europa ha obligado a las autoridades francesas a tomar medidas extremas en sus monumentos más emblemáticos. La Sociedad de Explotación de la Torre Eiffel (Sete) anunció el cierre anticipado de la "Dama de Hierro" a partir de las 16:00 horas, interrumpiendo su horario habitual de temporada alta que se extiende normalmente hasta las 00:45 de la madrugada.
La medida, de carácter excepcional, responde a la activación de la vigilancia roja por canícula en París y en otros cincuenta departamentos de Francia, donde los termómetros registran máximas de entre 40°C y 41°C, acompañadas de noches tropicales en las que las temperaturas apenas descienden.
Es peligroso operar la Torre Eiffel a esas temperaturas
La decisión de vaciar el monumento a mitad de la tarde no solo busca proteger a los cerca de 7 millones de turistas anuales que visitan el sitio, sino también garantizar la integridad operativa de la estructura metálica.
"Esta suspensión se decidió para el confort y la seguridad de los empleados y los visitantes, pero también para el propio monumento y sus sistemas de ascensores", explicaron portavoces de la Sete. Con el nuevo esquema de emergencia, los últimos accesos para el público general se programaron a las 12:15 horas, mientras que los restaurantes ubicados dentro de la torre operaron con un límite de ingreso hasta las 13:30 horas. A partir de las cuatro de la tarde, el desalojo fue total. Los administradores advirtieron que es "muy probable" que este horario restringido se mantenga durante el resto de la semana si las condiciones climatológicas no ceden.
Hasta el turismo se ve afectado por esta ola de calor
El cierre de la Torre Eiffel es el reflejo de las consecuencias del cambio climático que afecta a los ciudadanos porque la infraestructura del viejo continente no está diseñada para ese clima. París se encuentra en el epicentro de un domo de calor que ha transformado la experiencia de los viajeros; las fuentes públicas del Trocadero se han convertido en puntos de concentración masiva para ciudadanos y turistas que buscan mitigar los efectos del ambiente extremo.
Los expertos en meteorología señalan que estas alertas rojas consecutivas saturan los sistemas de transporte y reducen la movilidad urbana de la capital francesa. Las agencias turísticas locales reportan las primeras bajas en los niveles de satisfacción de los visitantes extranjeros —quienes representan el 75% del flujo en la Torre Eiffel—, debido a la suspensión de actividades al aire libre y a las restricciones operativas implementadas para evitar golpes de calor y fallas críticas en los servicios públicos.
