Las palabras de Donald Trump sobre los cárteles cobran especial relevancia en México, donde, de acuerdo con el planteamiento proporcionado, la población ha sufrido en carne propia las consecuencias de la violencia criminal, entre ellas asesinatos, secuestros, violaciones, robos y extorsiones.
La pérdida de seguridad también es señalada como una consecuencia del empoderamiento de los cárteles y como un problema que afecta la soberanía del país.
Mientras el gobierno mexicano insiste en que las acusaciones de Trump forman parte de la politiquería en medio del proceso electoral y sostiene que nadie debe juzgar la violencia criminal desde Estados Unidos, el argumento planteado señala que las acusaciones no surgieron únicamente a unos meses de las elecciones intermedias.
También sostiene que la violencia del narcotráfico que afecta a México y Estados Unidos ha sido denunciada por Trump desde su toma de posesión y que lo expresado ante la ONU es una realidad que conocen las familias de las personas desaparecidas y los transportistas que son víctimas de asaltos.