El peso de ser la esposa o novia de una figura pública va mucho más allá de los flashes y las alfombras rojas. La fama y el dinero abren puertas que de otra manera estarían cerradas, pero a cambio se pierde parte de la propia identidad. Estar cerca de la notoriedad es un privilegio que exige renuncias: elegir entre las oportunidades y la libertad de ser uno mismo.