Ana Suárez es una excelente cocinera que disfruta mucho cocinar para el restaurante que tiene junto a Juanita y Ofelia. Un día, su hija Catalina hace que Javier, un reconocido crítico de la cocina, acuda al restaurante, pero las cosas no salen nada bien. Gracias a que Javier criticó muy mal el recinto, Ana y sus socias comienzan a tener muy poca gente; a la par, Javier pierde su trabajo y eso le hace darse cuenta de que se ha convertido en una muy mala persona. Santa Marta intercede para acomodar las piezas y hacer que Javier se disculpe con Ana, para después asociarse con ella y expandir el restaurante.