La culpa suele verse como una señal que guía las acciones humanas entre el bien y el mal. No obstante, relatos y leyendas advierten que perder esa brújula moral podría tener consecuencias aterradoras. Los más creyentes aseguran que quienes dejan de sentir remordimiento terminan enfrentando un destino oscuro, donde incluso el alma podría quedar marcada para siempre.