Tras caer en una profunda depresión, Adriana decidió encargarle su hijo a su hermana Araceli, quien ya no se o quiere regresar pues argumenta que el niño está mejor con ella. Aunque David, el padre del niño dice estar al pendiente de él, no ha pedido la custodia y quiere que lo siga cuidando Araceli. Sin embargo, Mariana y Ana harán fuertes confesiones sobre una supuesta relación prohibida y presuntas propuestas indecorosas.