El mercado del Clausura 2026 entra en su tramo más delicado y en Cruz Azul el margen de error se reduce. La caída de la operación por Miguel Borja no solo dejó frustración, también expuso que la delantera sigue siendo una deuda pendiente en un semestre que no permite improvisaciones.
La salida de Mateusz Bogusz rumbo a la MLS cambió el escenario de forma silenciosa pero contundente. Con ese movimiento, La Máquina liberó una plaza de No Formado en México y, además, obtuvo un respiro económico que hoy le permite volver a sentarse a la mesa del mercado con mayor ambición.
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En La Noria saben que no pueden depender únicamente de Gabriel Fernández. El calendario apretado, la doble competencia y los antecedentes físicos obligan a pensar en un refuerzo que llegue listo para competir desde el primer día.
¿Pierde Cruz Azul con la salida de Nacho Rivero?
Henry Martín no es la prioridad
Aunque su nombre apareció en el ruido mediático, dentro del club la lectura es distinta. Fuentes cercanas a la directiva reconocen que no se trata de una apuesta estratégica, sino de una opción circunstancial que llegó a la mesa por terceros. No es el perfil que hoy encabeza la búsqueda.
La información que circula internamente apunta en otra dirección: Cruz Azul trabaja con una carpeta que incluye dos delanteros sudamericanos, ambos con recorrido internacional y características muy distintas a las del atacante del América.
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En ese contexto, hubo sondeos y análisis profundos sobre atacantes que cumplen con ese perfil. Algunos nombres fueron evaluados, otros descartados, pero el concepto se mantiene: un “9” extranjero, con peso competitivo y margen de impacto inmediato.
Desde el entorno celeste aseguran que la decisión no se tomará a la ligera. Por eso, el club prepara un movimiento que podría cambiar por completo el rostro ofensivo del equipo.
