En el ambiente profesional, los encuentros no se ganan únicamente en los 90 minutos. Los expertos argumentan que las victorias empiezan a construirse mucho antes, como en los entrenamientos. Por esta razón, Javier Aguirre se inclina por el hermetismo y no está dispuesto a entregar ni una sola pista. Al parecer, el desafío entre México y Corea del Sur comenzó a jugarse mucho antes de lo que indica el calendario.
Al momento que se realizó el sorteo, el ambiente del futbol señalaba que el local y los asiáticos lucharían por quedarse con el primer puesto del Grupo A. Y la fecha de la inauguración lo certificó, contemplando que ambos ganaron sus respectivos partidos y -cuando se midan entre sí- se definirá el que conquiste el liderato.
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Javier Aguirre: El estratega que juega al escondite
Tras la victoria frente a Sudáfrica, las sesiones de entrenamiento de la Selección Mexicana han sido un ejercicio de fachada. Los medios de comunicación que logran acceder a las prácticas solo observan estiramientos, trotes suaves y ejercicios de baja intensidad. Nada de táctica, nada de pizarra y, por supuesto, nada de esbozar el once que saltará al campo para enfrentar a los asiáticos.

La razón de este celo extremo tiene nombre y apellido: el espionaje táctico. Una decena de periodistas y enviados especiales de Corea del Sur han seguido cada movimiento de México por todo el país, buscando cualquier detalle que pueda inclinar la balanza. Pero se han topado con un muro: Aguirre se mantiene de espaldas a la prensa, ignorando cualquier intento de cercanía, y espera estoicamente a que las cámaras se retiren para empezar a trabajar de verdad con sus jugadores. El "Vasco" no quiere filtraciones y el hermetismo es su mejor arma.
Antecedentes: Un historial de paridad máxima
El duelo del próximo 18 de junio en Guadalajara no será un enfrentamiento más. Aunque México guarda buenos recuerdos de la Copa Mundial de la FIFA™ frente a los surcoreanos —con aquellas victorias por 3-1 en Francia 1998 y 2-1 en Rusia 2018—, el presente indica que la brecha se ha cerrado drásticamente. El último amistoso entre ambos en 2025 terminó en un emocionante empate 2-2, dejando claro que el margen de error es prácticamente inexistente.
Corea del Sur llega con un esquema sólido y una disciplina táctica que ha obligado a Aguirre a cerrar sus puertas a cal y canto. En el bando mexicano hay respeto absoluto, pero también una confianza ciega en que, ocultando sus cartas hasta el último minuto, podrán arrebatarle el primer puesto del grupo a unos coreanos que no parecen dispuestos a ceder ni un milímetro.
