Nueva York, la ciudad que será el escenario de la gran final del 19 de julio, abrió sus puertas a la Copa Mundial de la FIFA 2026™ con un duelo de alto voltaje: Brasil y Marruecos. El encuentro no era uno más; se medían una potencia histórica contra el combinado africano que, en los últimos años, rompió el molde en su continente. La expectativa era máxima, pero la realidad del terreno de juego terminó forzando un 1-1 que deja a ambos conjuntos con sensaciones encontradas. Por lo pronto, la Verdeamarelha restacó el invicto que lo estirará hasta 96 años.
Un duelo con peso histórico
El enfrentamiento reeditaba un cruce mundialista poco frecuente. Brasil y Marruecos solo se habían visto las caras en Francia 1998, cuando la Canarinha se impuso 3-0. Sin embargo, el presente traía recuerdos cruzados: para Brasil, volver a Estados Unidos es sinónimo de mística, evocando el título de 1994, año que Marruecos tuvo una discreta participación y no sumó unidades.
La estadística que desafía a la lógica
Pese a las críticas sobre este plantel brasileño —considerado por muchos sectores como uno de los menos talentosos de su rica trayectoria tras el pentacampeonato de 2002—, la historia pesa. El combinado sudamericano es, ante todo, un gigante en los debuts. Con el empate de hoy, alargó a 92 años su racha invicta en partidos de apertura mundialista. Por ende, se irá -al menos- hasta 96, ya que la protegerá hasta el Mundial 2030.
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La última vez que Brasil cayó en un estreno fue ante España en 1934. Desde entonces, han disputado 21 partidos inaugurales con un saldo arrollador: 17 victorias y 4 empates, sumando 49 goles a favor. Para poner esta cifra en perspectiva, la racha más cercana es la de México, que suma 8 partidos sin perder en sus estrenos, una distancia abismal que confirma por qué Brasil, incluso en sus momentos de duda, sigue siendo el rey de los debuts.
El desafío de Ancelotti: ¿La "maldición" del técnico extranjero?
El empate no fue el arranque soñado para Carlo Ancelotti. El estratega italiano enfrenta el reto más grande de su carrera: convertirse en el primer técnico extranjero en ganar un Mundial en 22 ediciones del torneo. Con un equipo liderado por figuras de la talla de Vinícius Jr., Raphinha, Casemiro y Gabriel Magalhães, la presión es asfixiante.
El camino hacia la gloria continúa ahora en Filadelfia frente a Haití, antes de cerrar el grupo contra Escocia en Miami. La misión de Ancelotti es clara: ajustar las piezas de una maquinaria que hoy se vio frenada por Marruecos y lograr que Brasil recupere la contundencia que exige su historia. La "maldición" es un mito que el italiano busca romper, pero en este Mundial 2026, cada partido se juega como una final.
