El mercado de fichajes del Cruz Azul avanza más entre rumores que anuncios. Con varias salidas ya confirmadas y una plantilla todavía corta en zonas clave, cualquier nombre ofensivo genera ruido inmediato. En ese contexto, uno empezó a circular con fuerza en los últimos días: Sebastián Villa.
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La posibilidad parecía lógica sobre el papel. Cruz Azul cuenta con margen administrativo para registrar a un No Formado en México y el colombiano ha sido ofrecido en distintos mercados tras una etapa sólida en Argentina. Sin embargo, una cosa es aparecer en el radar y otra muy distinta es estar realmente cerca de La Noria.
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Un interés sin oferta… y con freno de mano
Aunque el nombre de Villa fue vinculado al club cementero, la realidad es que no existió una propuesta formal. Lo que hubo fueron acercamientos indirectos, sondeos y el clásico “se ofreció”. Nada más. De hecho, la falta de clubes dispuestos a pagar lo que pide su actual equipo terminó por cambiar el panorama.
Hoy, todo apunta a que el atacante seguirá en Independiente Rivadavia, al menos durante este semestre. Incluso en Argentina, clubes grandes como River Plate se bajaron de la mesa por las exigencias económicas.
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El factor contrato que cambia todo
Hay un detalle que explica por qué el entorno de Villa no tiene prisa. Su contrato finaliza en junio de 2026. Eso abre una puerta clave: si no renueva, el colombiano podría negociar como agente libre en el próximo mercado, reduciendo costos y ampliando opciones.
Para Cruz Azul, eso cambia el tablero. Pasar de pagar traspaso hoy a esperar seis meses podría ser una estrategia más coherente, sobre todo con un mercado que aún no termina de definirse.
