Soraya Jiménez
28 marzo, 2021
Azteca Deportes
México en Tokyo 2020

A ocho años de la partida de la legendaria Soraya Jiménez

Han pasado ocho desde la partida de Soraya Jiménez, su legado y el camino que marcó es imborrable. Grabó su nombre en letras de oro.

Sobre sus hombros no solo cargó los 127 kilos que la bañaron en oro. Sobre sus hombros llevó el grito de miles de mexicanos que postrados sobre la televisión que vibraron junto a ella. Sobre sus hombros cargó la promesa que le hizo a su abuelo.

Soraya Jiménez partió del mundo terrenal hace ocho años, pero su legado es infinito. La mexicana abrió la brecha para que más atletas, nacidas en nuestro país, soñaran con la hazaña que consiguió el 18 de septiembre de 2000, en los Juegos Olímpicos de Sídney.

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La especialista en halterofilia nació el 5 de agosto de 1977, en Naucalpan, Estado de México. Su amor por deporte se presentó desde muy temprana edad y comenzó a jugar basquetbol, donde demostró una gran habilidad que la llevó a ser seleccionada infantil e incluso juvenil.

Cuando tenía 14 años empezó a mostrar interés en la halterofilia, y fue guiada por varios entrenadores, que vieron en ella un gran potencial, sobre todo por su facilidad al soportes grandes pesos.

Soraya Jiménez dejó un legado

Los años pasaron y su capacidad y tenacidad la llevaron hasta el momento cumbre de su carrera. Aquel 18 de septiembre de 2000, la historia del deporte femenil cambió por completo.

Soraya Jiménez levantó sobre sus piernas, brazos y hombros 127 kilos que la llevaron a la gloria. Ninguna mujer había podido conseguir antes una medalla de oro, Soraya se proclamó como la primera en conseguir la hazaña, tras vencer a la nor coreana Ri Song Hui, con un total de 222.5 kilogramos.

Además, fue la primera presea de oro desde 1984, cuando Ernesto Canto y Raúl González se convirtieron en campeones olímpicos, en 20 kilómetros y 50 km de marcha respectivamente.

La partida de Soraya Jiménez fue repentina, a los 35 años un infarto fulminante la llevó hasta el cielo, donde su abuelo ya la esperaba. Sobre ella llevó esa promesa, ese sueño, esa medalla de oro que cambió para siempre la historia del deporte en México.

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