Más de 500 empresas terminaron involucradas en el mayor desfalco y contrabando de hidrocarburos registrado en la historia del país, un esquema de huachicol fiscal destapado por Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad.
Negocios dedicados formalmente a la venta de autos usados, refacciones o al transporte mutaron de la noche a la mañana para mover miles de millones de litros de diésel, gasolina y nafta a través de las aduanas de Tamaulipas.
Durante los sexenios anterior y actual, los grupos criminales lograron burlar las normas de importación y vulnerar el sistema fiscal sin que ninguna autoridad lo impidiera, operando con total impunidad en la introducción ilegal de combustibles valuados en miles de millones de pesos.
Los expedientes de la Agencia Nacional de Aduanas de México revelan que miles de embarques ingresaron al país camuflados bajo falsas declaraciones como cloruro de calcio, una sustancia de baja carga fiscal utilizada en las industrias farmacéutica y alimenticia.
Empresas fachada como Servicios Aduanales JR y Customs Link IRL, operadas por personajes hoy encarcelados, importaron cientos de millones de litros utilizando domicilios fiscales compartidos y proveedores texanos vinculados al crimen organizado.
La red tejida incluyó transferencias bancarias a empresas relacionadas con el Cártel Jalisco Nueva Generación y con redes de corrupción vinculadas a figuras públicas, mientras firmas como Grupo Petrotams acumulan adeudos fiscales superiores a los 18 mil millones de pesos, evidenciando una trama corporativa colosal que operó a la vista de todos.