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Brote de ébola en la República Democrática del Congo se convierte en el segundo más mortífero de la historia

El brote de ébola en la República Democrática del Congo ya es el segundo más mortífero registrada tras dejar más de 1.500 muertos en tres meses.

Este es el segundo brote más mortífero de ébola
|Reuters

El Ministerio de Salud de la República Democrática del Congo y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África (África CDC) informaron este jueves 30 de julio de 2026 que el actual brote de ébola en la nación centroafricana se ha convertido en el segundo más mortífero y de más rápida propagación desde que se tiene registro.

En menos de tres meses desde su declaración oficial en mayo, el virus ha causado la muerte de 1.521 personas y acumula 3.442 casos confirmados, acelerando los contagios a un ritmo cinco veces mayor que en emergencias sanitarias anteriores causadas por la misma variante.

El doctor Jean Kaseya, director general de África CDC, advirtió que la epidemia provocada por la cepa Bundibugyo no se encuentra bajo control y amenaza con superar los niveles de devastación de la gran crisis de África Occidental registrada entre 2014 y 2016. La saturación hospitalaria en las provincias orientales del país roza el 80% de su capacidad instalada, mientras que más del 60% de las víctimas fatales han fallecido en sus comunidades locales sin lograr acceso a centros de internamiento médico.

Los conflictos armados empeoran la crisis de ébola

La respuesta sanitaria en el este de la República Democrática del Congo enfrenta severas limitaciones operativas debido al desplazamiento masivo de millones de personas provocado por los enfrentamientos entre grupos armados y el ejército. Esta inestabilidad ha impedido consolidar las redes de vigilancia epidemiológica: África CDC detalló que más del 80% de los nuevos contagios detectados en el epicentro no guardan relación con contactos previamente registrados, y apenas se le da seguimiento al 13% de la población potencialmente expuesta al virus.

En contraste, la vecina Uganda logró contener con éxito un brote menor de la misma cepa tras declarar el fin de su alerta epidemiológica este martes, registrando únicamente 20 contagios y tres decesos. El estricto rastreo de cadenas de transmisión y la contención inmediata aplicados por las autoridades ugandesas impidieron la dispersión del patógeno a gran escala, un escenario que no ha podido replicarse en territorio congoleño.

Ensayos clínicos de medicamentos experimentales y vacunas

Ante la ausencia de tratamientos o vacunas comerciales con licencia previa para combatir la cepa Bundibugyo, instituciones científicas internacionales y el gobierno congoleño iniciaron ensayos clínicos de emergencia en el país. Más de 40 pacientes hospitalizados participan en pruebas de combinaciones terapéuticas, mientras que un grupo de personas expuestas comenzó un esquema preventivo de diez días con un fármaco antiviral experimental diseñado para frenar el desarrollo de la enfermedad.

Paralelamente, investigadores de la Universidad de Oxford, en el Reino Unido, comenzaron la fase de monitoreo en humanos de una vacuna candidata aplicada a decenas de voluntarios adultos. A estos esfuerzos se sumó la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias (CEPI), entidad que financiará el desarrollo de una segunda dosis preventiva a cargo de Hilleman Laboratories en Singapur, con el objetivo de acelerar el envío de lotes de prueba directamente a la zona de desastre en África.

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