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¿Por qué no ha llegado el ébola a México? Lo que debes saber sobre esta enfermedad mortal y sin cura

Los expertos piden calma ante el ébola: te explicamos cómo actúa el virus y las razones por las que México se mantiene a salvo de esta cepa sin vacuna.

México está aparentemente fuera de riesgo de recibir el ébola
|Reuters

El fantasma del ébola ha vuelto a despertar el temor a nivel mundial. El brote actual en la República Democrática del Congo (RDC), que ya se ha extendido a Uganda, y amenaza con ser uno de los más complejos de la historia. Con cientos de contagios bajo sospecha y decenas de muertes confirmadas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya lo declaró una emergencia de importancia internacional.

Aunque esta situación es muy grave en África y puede empeorar por la movilidad global de este año, los especialistas en salud pública coinciden en las buenas noticias para nuestro país: el riesgo para México y la comunidad global sigue siendo extremadamente bajo. No estamos ante la antesala de una nueva pandemia.

Esta cepa de ébola no tiene vacuna

El gran dolor de cabeza para los científicos en este brote es que no están lidiando con la variante común del virus (la cepa Zaire), para la cual ya existen vacunas y tratamientos aprobados. El culpable actual es la cepa Bundibugyo, una variante mucho más rara y compleja.

El ébola Bundibugyo tiene una tasa de mortalidad de entre el 30% y el 50%. Su detección inicial fue lenta porque los primeros exámenes de laboratorio buscaban la cepa común, lo que dio un margen de ventaja al virus en zonas mineras remotas del Congo. Actualmente, laboratorios como Moderna y la Universidad de Oxford aceleran ensayos clínicos para desarrollar una vacuna específica, pero los resultados tangibles tardarán meses en llegar.

Las razones por las que México está a salvo

Muchos se preguntan si el flujo de viajeros internacionales podría traer el virus a territorio mexicano. La respuesta corta es que la propia naturaleza del virus actúa como una barrera biológica:

  • No se contagia como el Covid-19 o el sarampión: El ébola no viaja por el aire. Una persona solo puede transmitirlo mediante el contacto directo con fluidos corporales (sangre, vómito, sudor) de alguien que ya está visiblemente enfermo o que ha fallecido por la enfermedad.
  • El paciente contagiado no puede viajar: A diferencia de otros virus que se transmiten de forma asintomática, el ébola incapacita de inmediato a quien lo padece. Alguien que tiene la carga viral suficiente para contagiar a otros está demasiado enfermo como para levantarse de la cama, subir a un avión o asistir a un evento masivo.
  • El cerco epidemiológico de los vuelos: Aunque México no tiene vuelos directos con la zona afectada en el Congo, las estrictas restricciones de viaje internacionales fungen como un filtro intermedio. Países como Estados Unidos han concentrado las revisiones y cuarentenas a los viajeros provenientes de la región en terminales aéreas muy específicas, aislando cualquier caso sospechoso mucho antes de que pueda conectar con otros destinos de América Latina.

El inicio de los síntomas del ébola —que van desde la fiebre y el cansancio extremo en su fase "seca", hasta las hemorragias y vómitos en su fase "húmeda"— toma entre 2 y 21 días. El control de este brote se ganará sobre el terreno en África a través del rastreo de contactos y la ayuda humanitaria, mientras que para México, el ébola sigue siendo una realidad geográficamente lejana y biológicamente contenida.

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