Gracias, por nada, Andrés Manuel López Obrador. Esto es culpa tuya, expresidente. Así que al diablo con el discurso moreno, negro, que quieren instalar para engañar a la gente. Mienten cuando afirman que la decisión de los Estados Unidos no nos perjudica y de que el acuerdo comercial se estará revisando y renovando cada año; dicen que no pasa nada, pero pasa y mucho. Eso, en realidad, es tener el pie al cuello, un año sí y otro también. Esa lupa quemará el interés de cualquier inversionista. Y ya sabemos lo que pasa cuando no hay inversión: entonces no hay crecimiento, no hay generación de empleo. Consecuencia: incertidumbre.
Por eso hay que ponerle nombre y apellido al responsable de mandarnos al carajo: Andrés Manuel López Obrador. El presidente más mentiroso que ha tenido México fue capaz de arrinconarnos de esta manera para adueñarse del país; él y los suyos. Provocó incertidumbre cada vez que repitió “abrazos y no balazos”, cada vez que cambió las reglas del juego, cada vez que se inventó una “reforma política” y cada día que se sentía el Mesías y predicaba desde sus mañaneras. Si eso no hubiera ocurrido, hoy la renegociación del T-MEC sería normal: cada seis años para mejorarlo y para extender la vigencia por un periodo adicional de 16. Gracias, por nada, Andrés Manuel López Obrador.