Quienes han visto a la izquierda prometerlo todo y quedarse con todo, lo saben bien: la gente aguanta mucho, pero no aguanta para siempre. Cuando hasta el propio Lula marca distancia y dice que él nunca fue de izquierda, sino solo un líder sindical, es porque algo profundo se está rompiendo.
Opinión de Andreina Andrade
“Brasil tiene a la izquierda asustada y a la derecha entusiasmada.
El 25 de octubre se define todo y si Lula pierde, México se queda solo en el barrio.
Miremos el mapa: Argentina, Chile, Bolivia, Ecuador, Perú, Colombia, uno por uno se fue a la derecha y la izquierda grande que queda en la región por ahora son 2 y México.
¿Y por qué la gente se cansó? Pues esto no se trata de ideología, No se trata de derecha o de izquierda.
Se trata del bolsillo.
Se trata de miedo, de inseguridad, de corrupción, miedo a salir a la calle.
Un sueldo que ya no alcanza corrupción que no para gobierne quien gobierne.
Yo vengo de un país donde la izquierda prometió todo y se quedó con todo.
Por eso sé algo.
La gente aguanta mucho, pero no aguanta para siempre.
Hasta Lula lo dijo que él nunca fue de izquierda.
Sólo era un líder sindical.
Cuando hasta el jefe se baja del barco, algo está pasando en México.
Dicen que es muy difícil que llegue la ultraderecha.
Puede ser, por eso mismo pensaban y decían en Brasil”