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España desmantela red de tráfico de personas y drogas que operaba en el Mediterráneo

España desmanteló una peligrosa red criminal que cruzó a más de 2,000 migrantes e introdujo drogas sintéticas en el Mediterráneo.

España desmantela red de tráfico de personas y drogas
|IA

La Guardia Civil y la Policía Nacional de España desarticularon lo que llamaron una de las redes transnacionales más activas, violentas y peligrosas del Mediterráneo. De acuerdo con el reporte emitido por el Ministerio del Interior de España este viernes 7 de agosto de 2026, la organización criminal introdujo ilegalmente a más de 2,000 migrantes en territorio español y generó ganancias estimadas en 24 millones de euros (aproximadamente 27 millones de dólares).

Esta megared operaba un doble negocio usando lanchas rápidas de gran potencia, transportando drogas sintéticas, principalmente MDMA, desde la península ibérica hacia Argelia y regresando a España abarrotadas de personas.

La investigación internacional contó con el apoyo estratégico de Europol y la colaboración de las fuerzas de seguridad de Francia, Portugal y Polonia. El operativo conjunto culminó con la detención de 77 sospechosos en España y uno más en Argelia, además del aseguramiento de 18 embarcaciones de alta velocidad. Los agentes confirmaron que el grupo cobraba hasta 12,000 euros a cada migrante por el cruce marítimo, concentrando sus desembarcos en la costa sudeste de la península y en las playas de Ibiza.

Las drogas iban y la gente venía

El modus operandi de la banda tenía una logística entre ambos países de forma muy rentable. Las lanchas zarpaban desde costas españolas cargadas con pastillas y estupefacientes para abastecer la creciente demanda en el norte de África. Una vez entregado el cargamento en suelo argelino, la red rellenaba las embarcaciones con hasta 50 migrantes por viaje para dirigirse hacia las Islas Baleares y la costa de España. Las fuerzas del orden contabilizaron al menos 64 travesías clandestinas operadas bajo este esquema durante el tiempo que duró el seguimiento policial.

Los informes de la Guardia Civil advierten sobre el grado de crueldad empleado durante las Travesías. Los migrantes viajaban hacinados, sin chalecos salvavidas y navegando a velocidades extremas en plena noche y sin luces para evadir los radares marítimos. En múltiples ocasiones, los traficantes ataban a las personas a las estructuras de las embarcaciones para evitar que salieran despedidas al agua durante el oleaje picado. Asimismo, los delincuentes ejercían niveles de violencia física brutales tanto para mantener el control de los viajeros como para enfrentarse a las patrulleras de la Policía Nacional.

Cambian las rutas migratorias

El golpe policial ocurre en un momento de fuerte tensión migratoria en la región del Mediterráneo, marcado por la reciente crisis en la frontera de Ceuta, donde cerca de 72,000 personas intentaron ingresar a la ciudad autónoma. Datos oficiales del Ministerio del Interior de España muestran que, si bien la migración irregular por vía marítima registró un descenso general del 31% entre enero y julio de 2026 —impulsado por un desplome del 60% en las llegadas a las Islas Canarias—, los flujos hacia la península y las Islas Baleares aumentaron un 22% y un 10% respectivamente, reflejando el desplazamiento de las redes de tráfico hacia la ruta argelina.

Las autoridades judiciales y policiales de España continúan con la inspección del material incautado para rastrear el blanqueo de los 24 millones de euros obtenidos por la red. Los detenidos enfrentan cargos por delitos contra los derechos de los ciudadanos extranjeros, tráfico de drogas, pertenencia a organización criminal y atentado contra los agentes de la autoridad.

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