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De Luisa Ortega a Ernestina Godoy: El peligro de una Fiscalía al servicio del poder

¿Justicia o control político? Una reflexión sobre el espejo venezolano de Luisa Ortega y los riesgos para la independencia de la Fiscalía en México.

Oye, regálame un minuto, porque lo que te tengo que contar tiene que ser como se cuentan las cosas importantes: despacito y completito.

Imagínate que un día ya no puedes confiar en la Fiscalía de tu país, que te acusen de algo que no depende de si lo hiciste, sino de si le caes mal a quien manda. Ya sé lo que estás pensando: que no vaya a hablar de México, que no está pasando, que esto no es.

Vamos por partes, porque resulta que allá había una fiscal llamada Luisa Ortega, que un día hizo algo que, en teoría, es su trabajo: investigar también al Gobierno que la había puesto allí. ¿Y sabes qué pasó? La corrieron en cuestión de horas, así rapidito, y pusieron en su lugar a alguien que sí sabía a quién cuidarle la espalda, alguien muy leal.

Desde ese momento —y oye bien esto—, desde ese momento la Fiscalía dejó de preguntar y empezó a inventar: periodistas presos, gente a la que se le ocurrió opinar distinto presa, muertos en protestas que nadie, nadie investigó. ¿Y sabes cómo terminó eso? Más de 7 millones de venezolanos que agarraron su maleta y se fueron, no porque quisieran, sino porque ya no había a quien pedirle justicia. Porque cuando la Fiscalía deja de ser de todos, entonces deja de servirte a ti como ciudadana.

El espejo venezolano y la alerta en la Fiscalía General de México

Ahora, si hablamos de México, aquí también se está discutiendo lo mismo: ¿será que tenemos una fiscalía que responde a la ley o una fiscalía que responde a quien la puso en el puesto? Ernestina Godoy llegó a la Fiscalía General elegida por una lista que alguien mandó por allí y prometió lo que promete toda fiscal nueva: «No fabricaremos culpables». Cuando una fiscalía le debe el puesto a un partido, ya no te protege a ti; protege al que la puso ahí. Venezuela también lo prometió primero, y así, exactamente, empezó todo.