Rubén Rocha Moya pasó de ser gobernador de Sinaloa, a un acusado de Estados Unidos, por supuestos nexos con el crimen organizado, principalmente, por aparente apoyo a Los Chapitos, hijos del capo Joaquín “El Chapo” Guzmán.
Esta historia no se escribe con un solo personaje. El gobernador con licencia por Morena fue señalado con otros nueve funcionarios y exfuncionarios de narcotráfico y delitos relacionados con armas.
Como la canción de los 10 perritos, es esa la cantidad de los nombres de servidores públicos y exfuncionarios mexicanos que conforman la lista del Departamento de Justicia de Estados Unidos.
De los 10, cuatro son Rubén Rocha Moya, Juan de Dios Gámez Mendívil, alcalde de Culiacán con licencia; Dámaso Castro Saavedra, Vicefiscal General del Estado de Sinaloa con licencia y Enrique Inzunza Cázarez, senador de Morena.
Los otros seis, ya están retirados, pero con influencia política y operativa. Entre los primeros cuatro está Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa desde 2021, pero ahora con licencia.
Entre los otros seis hay expolicías acusados.
Dámaso Castro Saavedra fue quien dijo que el asesinato de Héctor Melesio Cuén Ojeda, fundador del Partido Sinaloense y exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, fue en medio de un intento de asalto.
Sin embargo, el narcotraficante Ismael “El Mayo” Zambada en una carta dijo que el día que Melesio Cuén terminó muerto iba a reunirse con Rocha Moya y Melesio Cuén.
Tras esa reunión uno terminó muerto, el capo detenido en Estados Unidos y Rocha Moya se convirtió en gobernador. Mientras que el senador de Morena Enrique Inzunza, quien no ha pedido licencia, no asistió al Senado tras las acusasiones de Estados Unidos porque no se iba a prestar al espectáculo de la dereha conservadora.