La Fundación Haghenbeck, creada para proteger animales abandonados, está en el ojo del huracán. Gabriela López, quien dirige un refugio en Tacubaya, Ciudad de México ( CDMX ), denuncia acoso por parte de la fundación, a refugios de animales, involucrada en el polémico desalojo de cientos de perros del Refugio Franciscano hace un mes.
Legado de la Fundación Haghenbeck
Gabriela López dirige un pequeño refugio para perros en la zona de Tacubaya, el cual opera dentro de un inmueble propiedad de la Fundación Haghenbeck.
“Aproximadamente 55 años llegó aquí a este inmueble mi gran tío, después de él llegó mi hermano Juan Antonio González que le compró accesorias a la Fundación Antonio Haghenbeck y desde esa cantidad de años hemos estado aquí”, dijo Ana Gabriela López Reyes, rescata perros.
Sin embargo, desde hace varios años Gabriela asegura ser víctima de acoso por parte de la Fundación, la misma institución que hace apenas un mes estuvo involucrada en el desalojo de cientos de perros del Refugio Franciscano.
“Deseo más grande es sacarme a mí a Gabriela López porque soy la única persona que ha seguido con el legado de Antonio Haghenbeck que es el cuidado y el bienestar y el refugio de los animales”, mencionó Ana Gabriela López Reyes, rescata perros.
Gabriela sostiene que una cantidad significativa de inmuebles en Tacubaya pertenece a la Fundación Haghenbeck; no obstante, existen versiones que apuntan a que serían cientos de propiedades distribuidas tanto en México como en Estados Unidos.
Entre estos bienes se encuentran el Museo Casa de la Bola, en Tacubaya; el Museo Hacienda de Santa Mónica, en Tlalnepantla, Estado de México ; y el Museo Hacienda de San Cristóbal Polaxtla, en San Martín Texmelucan, Puebla .
Gabriela denuncia a su apoderada legal, Verónica Blanco González, como la responsable de destruir el legado de Antonio Haghenbeck que en su testamento pidió que parte de su patrimonio se destinara al cuidado de animales abandonados.
“Hace poco más de seis años ella tomó, tomó este puesto dentro del Patronato de la fundación como apoderada legal, es que se han llevado a cabo todas estas atrocidades en contra de los inmuebles del señor Antonio Haghenbeck”, mencionó Ana Gabriela López Reyes, rescata perros.
Desalojan Refugio San Franciscano para desarrollo inmobiliario
En diciembre de 2025, cuando los trabajadores del Refugio Franciscano fueron desalojados del predio en la carretera federal México Toluca, su abogado reveló a Fuerza Informativa Azteca que el terreno donde se ubica el refugio, había sido vendido por la fundación para un desarrollo inmobiliario.
“Ellos quieren derribar los árboles, quieren tirar todo y hacer un multifamiliar ahí, de hecho en el cambio de uso de suelo que te digo autorizaron dos zonas multifamiliares, es decir, van a hacer dos desarrollos ahí adentro”, dijo Fernando Pérez, abogado Refugio Franciscano.
La compraventa del terreno a favor de una institución bancaria aparece en el registro público de la propiedad por un monto de solo 650 mil pesos, una cifra ínfima para un terreno de más de 163 mil metros cuadrados.
“Yo no sé cómo la Ciudad de México no ha investigado si ahí pudo también haber habido un fraude fiscal al no declarar el valor correcto del terreno porque eso implica el pago de impuestos por adquisición de bienes inmuebles que recolecta la ciudad”, dijo Fernando Pérez, abogado Refugio Franciscano.
En el documento de compraventa aparecen como representantes de la Fundación Haghenbeck su apoderada legal, Verónica Blanco González y su directora, Carmela Rivero.
“Hubo un proceso ya de compra venta del terreno o algo similar? - yo no me voy a meter - ¿a un fideicomiso?- yo no me voy a meter, en este momento yo no voy a hablar del tema jurídico”, dijo Carmela Rivero, presidenta Fundación Antonio Haghenbeck.
El documento también se establece claramente que el predio tiene permiso de uso habitacional. "¿Dicen que van a construir edificios ahí? - no sé, yo no me voy a meter en ese tema, mi tema son los animales”, menciona Carmela Rivero, presidenta Fundación Antonio Haghenbeck.
Después de una batalla legal, los trabajadores del Refugio Franciscano reingresaron al predio, pero sin los perros que cuidaban y que quedaron en manos del gobierno capitalino.
El litigio con la Fundación Haghenbeck continúa, pero lo que está en juego es la salud de cientos de perros y el legado de su benefactor.