La naturaleza ha dado una gran señal de vida. Durante los trabajos de monitoreo ambiental en el Área Natural Protegida Lago Tláhuac-Xico, especialistas y brigadas comunitarias lograron un hallazgo que emociona a la ciencia y no es para menos: la reaparición del mexcalpique, un pequeño pez endémico que llevaba más de 20 años sin registros oficiales en esta región.
Este importante avistamiento no es casualidad, sino el reflejo de un trabajo constante. Mientras los investigadores de la UNAM, la UAM Xochimilco y el personal del área protegida recorrían los cuerpos de agua para vigilar al ajolote del altiplano, se toparon con cientos de ejemplares de este charal nativo.
La sorpresa fue mayúscula, sobre todo si se recuerda que especies similares en la Cuenca de México sufrieron estragos severos por la contaminación y la pérdida histórica de sus hábitats.
Para comprender la magnitud de este descubrimiento, hay que mirar más allá de su pequeño tamaño. El mexcalpique cumple un rol biológico vital dentro de los humedales, ya que regula las poblaciones de invertebrados y sirve como alimento fundamental para otras especies emblemáticas, como la garza blanca.
El #Mexcalpique (Girardinichthys viviparus) es una especie de charal endémico del APRN #LagoDeTexcoco, el cual se creía extinto en el año 2000. 🐟
— CONANP (@CONANP_mx) February 9, 2025
Gracias a las acciones de conservación en el #ÁreaNaturalProtegida, su población empezó a aumentar. #SomosNaturaleza 🌿🌊🌸🍃 pic.twitter.com/6gYKaKk5Uc
Su regreso confirma que las acciones de restauración ecológica e hidrológica están mejorando la calidad del agua, abriendo la puerta a una esperanza real para la recuperación de la biodiversidad en la cuenca.
