En días recientes, la unidad habitacional Lomas Estrella, ubicada en la alcaldía Iztapalapa, en la Ciudad de México (CDMX), se convirtió en tendencia en redes sociales y medios de comunicación tras acusaciones que señalaban a sus residentes como víctimas de extorsión por parte de un supuesto comité armado vinculado al Cártel de Tláhuac.
Sin extorsión en Unidad de Lomas Estrella
Los propios vecinos salieron a desmentir categóricamente los rumores. Mónica Silva, residente con más de tres décadas viviendo en la unidad, fue contundente: "Totalmente falso. Nosotros somos una unidad totalmente tranquila. En esos 32 años nunca he tenido ningún solo problema."
Pero las consecuencias de la viralización de estos videos no se quedaron solo en el ámbito digital. "Al siguiente día de que se hacen virales los vídeos, viene personal de la Secretaría de Inteligencia con armas de fuego. Me amedrentan diciendo que yo soy la persona que extorsiona la unidad. Revisan mi teléfono." Una situación que calificó como un grave daño a su persona.
Según los propios vecinos, el origen del conflicto no tiene nada que ver con el crimen organizado, sino con disputas internas por el control de la administración del conjunto habitacional: "La verdad es que no hay extorsión, hemos estado mucho tiempo cambiando constantemente de administraciones porque en especial hay una persona que quiere tener el control de esto."
La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México confirmó que existen 10 carpetas de investigación abiertas por este caso, aclarando que las denuncias giran principalmente en torno a amenazas de distinto tipo, pero siendo enfáticos en que no existe un grupo dedicado al cobro de piso ni familias que hayan abandonado la unidad por extorsión.
Mientras tanto, los vecinos avanzan en la contratación de una administración externa y en el registro formal de la unidad ante la Procuraduría Social, buscando poner orden y transparencia. Su mayor preocupación ahora es el daño a la imagen de su comunidad: "Vemos que la gente ya no quiere entrar, repartidores o gente ya no quiere entrar."
Este caso es un llamado de atención sobre el poder y la responsabilidad en el uso de las redes sociales. La desinformación tiene consecuencias reales en comunidades reales.
