El calor que se ha registrado en los últimos días se siente en todas partes, incluso en el Metro CDMX , en donde pareciera que son las puertas del infierno.
De acuerdo con los usuarios del Sistema de Transporte Colectivo, quienes padecen el intenso calor y lo comparan como si fuera un horno o una estufa.
El calor no da tregua en las profundidades de la ciudad y prueba de ello es la Línea 9 del Metro CDMX, que va de Pantitlán a Tacubaya. En los vagones de los trenes es donde las altas temperaturas se vuelven insoportables.
Alrededor de las 7:30 de la noche el calor se siente a tope en este vagón; a pesar de que las ventanillas y los ventiladores están funcionando y están abajo, la temperatura es de alrededor de 30 grados.
Esta es la hora en la que muchos regresan a casa después de la jornada laboral, pero antes, deben sobrevivir a las altas temperaturas provocadas por la tercera onda de calor.
“Un shock de calor, a pesar de la gente, que viene lleno, patriotismo, San Lázaro, centro médico, son las estaciones más llenas…", declaró Salvador, que usa el Metro CDMX.
Onda de calor “golpea” a usuarios y comerciantes del Metro CDMX
En los transbordos y andenes los ventiladores están a su máxima capacidad, pero no son suficientes, por eso algunos usuarios viajan con todo y su ventilador portátil para tener un poco de aire. Otros usuarios del Metro CDMX optan por hacer una parada obligada en los helados.
"¿Para qué es? Para refrescarnos un poquito, un poquito aunque sea, en lo que entramos al vagón, dice uno de los millones de usuarios víctimas de la ola de calor.
Con poca ventilación, los negocios de comida también batallan, como una vendedora de churros que debido a las altas temperaturas tiene pérdidas de alimentos.
“Si lo dejas en la caja se hace aguado y ya la gente no lo quiere por lo mismo del calorcito”, comentó Coral, quien es vendedora de churros.
Para mitigar el impacto del calor, hay 91 ventiladores, 32 nebulizadores y 430 bebederos en las 12 estaciones del Metro CDMX.
Sin embargo, varios usuarios comentan que no son suficientes para mitigar el calor en los vagones.
Mientras tanto, para hidratarse algunos viajan con agua en mano, para evitar sofocarse y un abanico. Y es que las aglomeraciones no terminan y entrar o salir del metro, puede ser una tarea de alto riesgo.