La Cámara de Diputados fue el escenario de una dolorosa realidad; en el lugar donde se legislan las leyes de la nación, la voz de una niña de Sinaloa que cursa el quinto grado de primaria y que participa en el Parlamento Infantil 2026, se alzó para recordar que la violencia en México tiene un costo devastador y lo están pagando los más inocentes.
Se trata de Estefanía Juárez Briseño, alumna de la primaria "Héroes de 1864" en Culiacán, Sinaloa, quien en el arranque del Parlamento Infantil de este año conmovió y sacudió a los asistentes al narrar el horror y el confinamiento que viven los niños en su estado natal debido a la violencia generada por el crimen organizado.
Vivir bajo el acecho del "monstruo"
La voz de esta niña que ha crecido entre el sonido de las balas, así como la de otros 290 menores del país, resonó para expresar los problemas que aquejan su estado, su municipio; Culiacán, Sinaloa.
"En Sinaloa la violencia se ha convertido en un monstruo que nos acecha cada día, donde los grupos criminales y constantes enfrentamientos armados nos han mantenido sumidos en el miedo y la incertidumbre", dijo ante legisladores.
La pequeña sinaloense describió el drama cotidiano de Culiacán: una ciudad donde ir a la escuela o salir a jugar ya no es un derecho garantizado, sino un riesgo latente.
El temor al fuego cruzado ha obligado a las familias a encerrarse, interrumpiendo las clases y vulnerando su derecho a la educación. Peor aún, denunció el desplazamiento forzado de comunidades enteras y el luto que hoy embarga a cientos de hogares.
"La violencia ha cobrado la vida de decenas de niñas y niños indefensos quienes tenían sueños que ya no pudieron cumplir", recordó.
Un grito de auxilio
Estefanía Juárez reclamó la pérdida de la inocencia obligada por la inseguridad, pronunciando una frase que resonó en la conciencia de muchos de los asistentes:
"Hoy la niñez y las familias cargamos con un miedo que no nos pertenece, un miedo que nos roba la paz y el derecho a crecer con seguridad".
Pero lejos de que quedarse en la queja, la pequeña legisladora por un día presentó algunas propuestas urgentes que reflejan las carencias más profundas de las zonas en conflicto:
- Policías reales: Oficiales que cuiden de verdad en las inmediaciones de escuelas y parques.
- Escuelas seguras: Vigilancia y protocolos para evitar que los alumnos tengan que quedarse en casa por balaceras.
- Salud mental para las víctimas: Apoyo psicológico y acompañamiento para los huérfanos y niños traumáticos por la violencia, "porque el dolor no se debe vivir en soledad".
- Espacios de paz: Creación de parques y centros comunitarios libres de amenazas.
Crecer con esperanza no con miedo en Sinaloa
La menor, de forma solemne insistió en que los niños quieren "crecer con esperanza, no con miedo"
El Parlamento Infantil de este año dejó claro que las infancias mexicanas no son ajenas a la crisis de seguridad. Estefanía cerró su participación con una emotiva súplica que apela a la responsabilidad de todo el país, exigiendo un México donde el futuro valga más que los intereses de la guerra.
"Los niños no queremos crecer con miedo, queremos crecer con esperanza, queremos estudiar, jugar, convivir con nuestras familias y alcanzar nuestros sueños. Estoy convencida de que si todos ponemos de nuestra parte, podemos construir un Sinaloa y un México mejor, donde la paz sea más fuerte que la guerra y la violencia", concluyó.
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