La despedida de un animal de compañía también puede convertirse en una forma de cuidar la tierra. El compostaje de mascotas de compañía es presentado como una alternativa para honrar su existencia, regresar nutrientes al suelo y reducir las emisiones asociadas con la cremación.
Además de representar una manera diferente de afrontar la muerte de un animal querido, esta práctica busca cerrar el ciclo natural de la vida al convertir el cuerpo en tierra fértil que puede nutrir y dar nueva vida.
¿Qué beneficios tiene comportar a un animal de compañía?
Uno de los principales beneficios socioambientales señalados es que el compostaje permite regresar nutrientes al suelo, cerrando el ciclo natural de la vida.
De acuerdo con "Hagamos Composta", mientras que dure la cremación, más del 90% del cuerpo de los animales se convierte en gas; mediante el compostaje, todo su cuerpo se transforma en tierra fértil.
Esta alternativa también plantea una relación más consciente con la muerte, al considerar que la memoria del animal puede permanecer en algo nuevo y contribuir a la regeneración de la tierra.
¿Cuánto CO2 puede generar la cremación de un perro?
La cremación implica emisiones. Un perro de tamaño mediano, de entre 15 y 20 kilogramos, puede liberar entre 100 y 200 kilogramos de CO₂ equivalente al ser incinerado.
Esta cantidad de CO₂, equivale, como referencia, a un vuelo de ida de una persona de la Ciudad de México a Cancún.
Por ello, el compostaje se plantea como una alternativa que puede disminuir las emisiones relacionadas con la cremación.
El compostaje busca que los nutrientes contenidos en el cuerpo del animal regresen al suelo. A diferencia de la cremación, en la que más del 90% del cuerpo se convierte en gas, el proceso de compostaje aprovecha todo el cuerpo para transformarlo en tierra fértil.
El compostaje plantea una despedida que no solamente considera el vínculo emocional con el animal, sino también el impacto ambiental de la decisión que se toma después de la muerte.
