Paulina Miranda tiene 12 años y, al ser consultada sobre una posible reforma relacionada con contenidos que presuntamente vulneran derechos de autor, fue clara al hablar sobre lo que podría significar para la forma en que las personas se expresan.
“Mal porque la neta no nos dejan expresarnos como tal porque en primera eso es faltar el respeto a muchas personas que piensan diferente a ti. Entonces eso ya no es respetar la libre expresión. Entonces, necesitamos escuchar a los periodistas”, señaló.
¿Qué pasaría con la sátira y la parodia?
Su opinión pone sobre la mesa una de las principales dudas alrededor del debate: qué ocurriría con contenidos como los memes, las parodias o las imágenes de políticos acompañadas por textos humorísticos.
Carlos Cabrera consideró que una ley no cambiaría la forma en que los mexicanos utilizan la burla o una crítica mordaz para expresar su inconformidad.
Luis Romero, por su parte, calificó como “absurdo” que se pudiera fincar responsabilidad a la sociedad por crear o divulgar este tipo de memes.
El debate también alcanza a las figuras públicas, quienes están expuestas a la opinión ciudadana. La discusión, entonces, gira en torno a una pregunta: ¿cómo distinguir entre una posible violación a derechos de autor y una expresión de humor o sátira?