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Sequía en el río Tíber deja al descubierto ruinas del emperador Nerón en Roma

La severa sequía que afecta al río Tíber reveló las ruinas del Puente de Nerón, una estructura de 2,000 años de antigüedad sumergida en Roma.

El bajo nivel de agua en el Río Tíber
|X/@wantedinrome

Una intensa ola de calor y un verano insólitamente seco en Italia han provocado un enorme descenso en el caudal del río Tíber, lo que ya dejó al descubierto las ruinas de una estructura de más de dos mil años de historia en pleno centro de Roma.

El retiro de las aguas dejó visibles los bloques de piedra del Puente de Nerón (Pons Neronianus), un monumento de la época imperial que habitualmente está completamente sumergido y que no se podía ver con tal claridad desde la sequía de 2022.

El flujo del Tíber, que llega desde los Apeninos, cayó por debajo de los 80 metros cúbicos por segundo, lo que es la mitad del promedio nacional para esta época del año. A pesar de que el invierno fue lluvioso en la capital italiana, las prolongadas semanas sin lluvia y las temperaturas superiores a los 40 °C aceleraron la crisis de sequía en la región.

Fue una estructura estratégica del Imperio Romano

Historiadores y arqueólogos señalan que el puente fue construido originalmente alrededor del año 39 d. C. bajo el mandato del emperador Calígula como un monumento triunfal. Sin embargo, pasó a la historia con el nombre de su sobrino y sucesor, Nerón, quien rebautizó múltiples obras de la ciudad durante su mandato entre los años 54 y 68 d. C.

En la antigüedad, esta vía de piedra cumplía una función de conectividad crucial:
Unía la zona del Campo de Marte —donde hoy se ubican la Plaza de España y la Piazza del Popolo— con el Circo de Nerón.
El puente conducía hacia el estadio donde fue martirizado San Pedro, sitio sobre el cual se erigieron posteriormente la Basílica de San Pedro y la Ciudad del Vaticano.
Las ruinas y los bloques de mampostería son visibles actualmente desde el emblemático Puente de San Ángelo, a pocos pasos del Castillo de Sant'Angelo.

Aquí se encuentran hallazgos arqueológicos y construcciones modernas

El descenso del nivel del agua le ofrece a los arqueólogos una oportunidad excepcional para estudiar de cerca las técnicas de construcción e ingeniería del Imperio Romano. Pero la exposición del fondo del Tíber también ha sacado a la superficie acumulaciones de basura, dejando al descubierto patines eléctricos, bicicletas, electrodomésticos e incluso el cascarón de un coche río arriba.

La reaparición del Pons Neronianus muestra cómo las altas temperaturas y los fenómenos climáticos extremos están impactando en los recursos de agua y en el patrimonio histórico de las principales capitales europeas.