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La Torre Latinoamericana aprendió a temblar: El secreto de su resistencia a los devastadores sismos del 19S en México

Sismos del 19 de septiembre pusieron a prueba a la Torre Latinoamericana; conoce cómo su estructura le permite convivir con el movimiento de la Tierra.

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Sismos del 19 de septiembre pusieron a prueba a la Torre Latinoamericana; conoce cómo su estructura le permite convivir con el movimiento de la Tierra.|Especial

La Torre Latinoamericana es uno de los edificios que forman parte de la memoria de la Ciudad de México; cada 19 de septiembre, cuando el país recuerda algunos de sus terremotos más destructivos, su estructura vuelve a despertar una pregunta: ¿qué permite que siga en pie después de décadas de sismos?

Desde 1956, sus 44 pisos forman parte del Centro Histórico y, aunque desde la calle parece una construcción inmóvil, en realidad fue diseñada para convivir con el movimiento de la tierra. La clave está mucho más abajo de sus ventanales: en el suelo que la sostiene, su cimentación y una estructura metálica pensada para tener flexibilidad.

El secreto de la Torre Latinoamericana comienza bajo tierra

Para entender la resistencia de la torre hay que bajar hasta sus entrañas. En el segundo sótano se encuentra parte de la maquinaria que mantiene funcionando al edificio, pero también se puede comprender la importancia de su cimentación.

La construcción descansa sobre 361 pilotes de concreto reforzado, que alcanzan aproximadamente 30 metros de profundidad hasta apoyarse en roca; cada uno cuenta con una protección de acero frente a las condiciones del subsuelo y el agua.

Los sótanos uno, dos y tres también cumplen una función particular, pues trabajan como una especie de casco de barco frente al terreno saturado de agua.

El terreno del Centro de la capital tampoco facilita las cosas; se trata de un suelo de origen lacustre, con lodo y abundante limo, capaz de compactarse con facilidad; precisamente por esas condiciones, la cimentación tuvo que convertirse en una parte fundamental del diseño de la torre.

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Una estructura diseñada para moverse

La Torre Latinoamericana no fue concebida para permanecer completamente rígida durante un terremoto; sus vigas y columnas de acero le permiten tener cierta flexibilidad frente a los movimientos oscilatorios y trepidatorios provocados por un sismo, así como ante el viento.

De acuerdo con Horacio Cruz, Gerente de Operaciones y Mantenimiento de la Torre Latinoamericana, ese movimiento forma parte del comportamiento natural de la construcción; dependiendo del tipo de terremoto, desde la calle incluso podría apreciarse cómo la torre realiza desplazamientos mientras su estructura responde al movimiento del terreno.

En los pisos superiores esa sensación puede ser mayor; en cambio, en los niveles subterráneos el movimiento resulta mucho menos perceptible porque la construcción se desplaza junto con el subsuelo.

El acero también forma parte de la resistencia

Otro elemento está en las uniones de la estructura; la torre utiliza elementos metálicos unidos mediante remaches, un sistema que permite que las piezas tengan cierto margen de deformación cuando reciben las fuerzas generadas por un sismo.

Horacio Cruz explica que ante un movimiento el acero puede deformarse; si las fuerzas no alcanzan un nivel capaz de comprometer la estructura, el material tiende a recuperar su posición original.

Una torre que aprendió a convivir con los sismos

El 19 de septiembre tiene un significado particular para México por los terremotos de 1985 y 2017. La Torre Latinoamericana ha atravesado algunos de los grandes movimientos que ha vivido la capital y su diseño muestra que resistir no necesariamente significa permanecer inmóvil.

La experiencia de vivir un sismo dentro del edificio también forma parte de la historia de la torre. Guillermo Murillo, director de Marketing de la Torre Latinoamericana, reconoce que una cosa es escuchar sobre los terremotos que la construcción ha resistido y otra muy distinta experimentarlos personalmente desde su interior.

"Es muy distinto escuchar los sismos que ha resistido la torre a vivir un sismo dentro de la torre a título personal”, explica Murillo; desde su experiencia, permanecer dentro del edificio durante un movimiento telúrico le genera tranquilidad debido a las características de la construcción.

"La experiencia dentro de un sismo aquí en la Torre Latino me deja totalmente tranquilo, si es que en algún momento llega a pasar, ya que la estructura es muy segura y también muy resistente".

La percepción del movimiento, sin embargo, cambia dependiendo de la altura. Horacio Cruz, Gerente de Operaciones y Mantenimiento de la Torre Latinoamericana, agregó que la torre puede desplazarse durante un terremoto y que ese movimiento puede sentirse con mayor intensidad conforme se asciende por sus niveles.

Horacio Cruz señala además que, bajo un escenario hipotético, tendría que presentarse un sismo superior a 8.5 para alcanzar condiciones capaces de provocar una falla; al mismo tiempo, precisa que la torre fue calculada para soportar sismos de alto nivel.

Así, cada 19 de septiembre, la historia de la Torre Latinoamericana vuelve a mirar hacia abajo: hacia sus pilotes, el agua, el suelo y una estructura que, en lugar de luchar contra el movimiento de la Tierra, fue diseñada para acompañarlo.