La Profepa aseguró de manera precautoria a dos tigres de Bengala, un macho adulto y una hembra juvenil, durante una visita de inspección a un domicilio en Mazatlán, Sinaloa.
Aseguran a dos tigres de bengala en Mazatlán, Sinaloa
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), aseguró a dos tigres de Bengala en un domicilio en la localidad de El Bajío.
Por medio de un reporte de la Secretaría de Marina Armada de México (Semar), sobre un domicilio que albergaba ejemplares de vida silvestre, personal de la Profepa, en coordinación con la Semar, realizó la inspección en el lugar.
En atención a un reporte en materia de vida silvestre interpuesto por la @SEMAR_mx, personal de la Profepa realizó una visita de inspección a un domicilio en Mazatlán, #Sinaloa, en el que se encontraron un tigre de Bengala macho adulto y una hembra juvenil.
— PROFEPA (@PROFEPA_Mx) September 18, 2026
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En el lugar encontraron un tigre de Bengala macho adulto y una hembra juvenil, ambos en aparente estado de salud. Sin embargo, el lugar no cuenta con registro otorgado por la Semarnat y un plan de manejo para los tigres de bengala encontrados en la inspección.
"Los recintos que albergan y manejan vida silvestre, tales como Unidades de Manejo para la Conservación de Vida Silvestre (UMA) y Predios o Instalaciones que Manejan Vida Silvestre (PIMVS), están sujetos a lo dispuesto en la Ley General de Vida Silvestre y deben contar con autorización para funcionar y plan de manejo para las especies que albergan", se lee en el comunicado de la Profepa.
Rescatan a 2 tigres de Bengala encerrados en corrales en Michoacán
Este caso no es el único, el pasado 3 de septiembre durante los recorridos como parte del Plan Michoacán por la Paz y la Justicia, elementos de seguridad localizaron a dos tigres de Bengala al interior de unos corrales hechos con malla ciclónica y techados con lámina.
Las autoridades informaron que los ejemplares corresponden a una hembra de dos años de edad y un macho de apenas ocho meses aproximadamente.
Ambos presentaban obesidad y cuadros de deshidratación severos. Ambos estaban confinados en instalaciones deplorables y presentaban conductas estereotipias, es decir, movimientos repetitivos, que generalmente se le atribuyen al encierro fuera de su hábitat.
