Un turista robó un flamenco de su estanque en Las Vegas en notable estado de ebriedad y, lo que en su cabeza parecía la típica anécdota graciosa tras una noche de excesos, acabó convirtiéndose en un juicio por crueldad animal.
Mitchell Fairbarn, un canadiense de 34 años, viajó a Nevada para asistir a una convención de construcción. Según confesó en la corte, esa noche se tomó entre 30 y 40 cervezas. A las 5 de la mañana, mientras volvía a su habitación en el icónico hotel Flamingo, tuvo la pésima idea de saltar al hábitat de las aves.
De la fiesta a la silla de los acusados
Estando ebrio, Fairban agarró a Peachy, un flamenco de 27 años, y se lo llevó a su cuarto por unos minutos para tomarse fotos. Las cámaras de seguridad grabaron al hombre paseando al animal por los pasillos y el elevador. Durante el juicio, su abogado intentó justificarlo argumentando que fue una simple estupidez de borracho y que no tenía intención de matar al ave. Sin embargo, tras cinco horas de deliberación, el jurado no compró la excusa y lo declaró culpable.
La aventura no tuvo nada de inofensiva. La veterinaria Tiffany Moore detalló que el flamenco perdió varias plumas, sufrió fracturas en los raquis y sangró por el forcejeo en las alas. Aunque sus heridas físicas están sanando, el daño emocional quedó marcado: Peachy ahora sufre episodios de ansiedad cada vez que el equipo médico intenta revisarlo.
The idiot Canadian tourist who kidnapped a flamingo named "Peachy" and took her to his room at the Flamingo Las Vegas has been convicted of felony animal cruelty. Mitchell Fairbarn faces up to 4 years in prison. Peachy has recovered but is rumored to still be resentful. https://t.co/85YGh5v8fM
— Las Vegas Locally 🌴 (@LasVegasLocally) October 20, 2026
Una resaca que durará toda la vida
Desde su arresto en marzo de 2026, Fairbarn no ha podido pisar Canadá. Se encuentra bajo arresto domiciliario en Estados Unidos, una restricción tan estricta que incluso le impidió regresar a su país para el funeral de su padre.
El próximo 1 de diciembre recibirá su sentencia, por lo que podría enfrentar hasta cuatro años de prisión por delitos graves. Los defensores de los derechos de los animales en Nevada celebran el fallo y lanzan una advertencia sobre que la fauna de la ciudad no es un souvenir para visitantes pasados de copas.
