Berenice le cuenta a Paula todo sobre el abuso que vivió, ella trata de apoyarla, pero le pide que le diga todo a su mamá, ya que es realmente ella quien la puede entender. Tania acepta que fue ella la que puso a Berenice en charola de plata para que abusaran de ella, Paula no puede creer que su hija, a la que educó con tanto amor, sea un monstruo. Carolina sigue pensando en su amado Félix y quiere viajar al puerto de Veracruz para esparcir sus cenizas como a él le hubiera gustado.