Fernando Mendoza no solo ganó un campeonato nacional. Ganó su lugar en la historia del fútbol americano universitario. La final del College Football Playoff no fue un partido más: fue el escenario donde el quarterback de los Indiana Hoosiers confirmó que está listo para dar el salto a la NFL como el prospecto más codiciado de su generación en el próximo Draft.
Con temple, liderazgo y una lectura de juego digna de domingo profesional, Fernando Mendoza comandó la victoria 27-21 sobre Miami Hurricanes, cerrando una temporada perfecta e invicta que transformó a Indiana en campeón nacional y a su quarterback en serio candidato al pick #1 del Draft NFL 2026.
¿Cómo la final del College Football lanzó a Fernando Mendoza al radar NFL?
La respuesta está en los detalles. Bajo máxima presión, Mendoza ejecutó un plan de juego inteligente, sin errores forzados y con una madurez impropia de un mariscal colegial. Terminó el partido con 186 yardas totales, administrando el reloj y atacando en los momentos clave.
Su touchdown por tierra en el último cuarto, una carrera de 12 yardas por el centro, fue la jugada que quebró el partido y selló el campeonato. No fue espectacular por estadística, pero sí definitiva por contexto. Ese tipo de decisiones son las que los scouts de la NFL valoran más.
Indiana dominó con disciplina, defensa agresiva y ejecución precisa. El bloqueo de despeje regresado para touchdown fue otro golpe anímico que mostró a un equipo preparado para escenarios grandes.
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De promesa universitaria a favorito para el pick #1 del Draft NFL 2026
La temporada de Fernando Mendoza explica el fenómeno. Cerró el año con 2,980 yardas aéreas, 33 pases de touchdown y solo seis intercepciones, números que lo llevaron a ganar el Trofeo Heisman, el máximo honor individual del football universitario.
Pero más allá de las cifras, su impacto se refleja en el cambio radical de Indiana: de uno de los peores registros históricos del FBS a un invicto 16-0 y campeonato nacional. Ese salto competitivo tiene nombre y apellido.
Hoy, analistas y visores coinciden: Mendoza reúne tamaño, movilidad, inteligencia y liderazgo. La final ante Miami fue la prueba definitiva. No se escondió, no dudó y respondió cuando más importaba.
Esa noche no solo levantó un trofeo. Se presentó oficialmente como el quarterback que puede abrir una nueva era en la NFL.
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