"El profesor", mejor apodo imposible para un tipo que daba cátedra de frialdad y racioicinio en los circuitos de Fórmula Uno, el francés, Alain Prost.
Nacido el 24 de febrero de 1955 en St. Chamond, el galo era deportista desde pequeño, pero hasta los 14 años descubrió el kartismo y se incomparable pasión, el automovilismo.
Paso todas las categorías formativas con honores, eso le valió un asiento en McLaren en F1.
En 1980 debutó con McLaren y pronto obtuvo puntos en su primera carrera, a pesar de esto solo estuvo esa camapaña y emigró. Los años siguientes buscó el anciado campeonato del mundo sin suerte, por ello regresó a Mclaren para ser compañero del gran Niki Lauda quién le enseño tanto a Prost que lo guió a 7 victorías esa temporada, aún así Niki con solo 5 victorias en grandes premios ese año fue campeón del mundo, pero los cimientos del tetracampeón Prost ya estaban fraguados.

Su primer título del mundo llegó en 1985, el segundo en el 86, para 1988 inició la gran batalla contra Ayrton Senna que llegó a Mclaren para ganarle el campeonato del mundo de esa campaña. Para 1989 los duelos con Senna eran alucinantes, una rivalidad épica, gloriosa, que vió como Alain se llevó su tercer mundial pero a la vez trazó su salida de Mclaren al no poder soportar más compartir equipo con Senna.
Ferrari el siguiente destino, a pesar de tener un buen auto terminó segundo del campeonato de 1990. en el 91 Ferrari lo despidió después de que Alain comparara el desempeño del monoplaza con el de un camión, y es que pocos se atreverían a decir que un Ferrari parace un camión.
El 92 se lo tomó como año sabático, para 1993 firmó con Williams quiénes tenían la suspensión activa, un adelanto tecnológico brutal para la época y que permitió a Prost celebrar su tetracampeonato y retirarse en la cima de su carrera.
Aunque su carrera tuvo momentos imborrables, tal vez el más grande vino desde su corazón, a pesar de que Senna fue su más grande rival, Alain Prost quedó tocado cuando vió la muerte de Ayrton y fue uno de los hombres de la guardía de honor del brasileño cuando este fue despedido en su natal Brasil.
Raúl Patiño / AD
