En octubre de 2024, una joven de 20 años denunció una violación grupal por parte de siete estudiantes de una fraternidad de la Universidad de Cornell.
Tanto la fiscalía del condado de Tompkins como la universidad minimizaron el caso. Paralelamente, la identidad de la víctima circuló en chats donde los propios involucrados se burlaban de ella.
Dos años después, una nueva demanda fue presentada, no solo contra los siete acusados, sino también contra la universidad, fraternidades y organizaciones estudiantiles.