Y hay que tener mucho cuidado, porque cuando una ley necesita que el Gobierno explique una y otra vez que no es censura, entonces es censura.
¿De verdad no es censura?
Y hoy tuvo que salir otra vez el más mentiroso de los mentirosos, el detector de mentiras, a explicar que los memes, las parodias y las críticas al Gobierno no son censura; que las modificaciones a la Ley Federal del Derecho de Autor no son en contra de la gente, sino en contra de los proveedores de las plataformas donde ustedes publican.
Así o más mañosos.
Pero ahí no para la censura.
Y por eso los mafiosos de la casa le quieren meter mano a la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial y a la vulneración de los derechos de propiedad intelectual, como ya le metieron.
Ojo: esa ley contempla hasta cárcel para quien utilice, reproduzca, imite o incorpore, a escala comercial, la identidad gráfica, dominios o signos oficiales de cualquier nivel de gobierno.
Eso es lo que dice el Gobierno.
La libertad de expresión no debería depender de un funcionario
Respuesta muy rápida: la libertad de expresión no debería depender de que un funcionario decida qué es broma, qué es crítica y qué o quién quiso engañar.
Si no quieren censurar, entonces escríbanlo con todas sus letras.
Periodismo, sátira, caricatura y crítica política quedan en otro cajón.
Pero no, no lo ponen así.
Por eso opino que, en una democracia, si un gobierno le tiene más miedo al meme, a la sátira y a la crítica que a la corrupción...
Entonces el problema nunca fue la crítica.