Autenticando...
  • Cerrar Sesión
tva (1).png

¿Adiós a la ciudadanía de EU? El laberinto que enfrentarían quienes quieran gobernar en México

Renunciar a la ciudadanía estadounidense para competir por un cargo ejecutivo en México implica trámites, entrevistas, juramento y posibles consecuencias fiscales.

La nueva reforma de nacionalidad única cambia las reglas para quienes tengan ciudadanía estadounidense y busquen convertirse en Presidente de México, gobernador o Jefe de Gobierno de la Ciudad de México; a partir del proceso electoral de 2028, deberán contar únicamente con la nacionalidad mexicana, por lo que quienes tengan otra deberán renunciar a ella antes de solicitar su registro.

Para una persona con ciudadanía estadounidense, el proceso no termina con una declaración de voluntad; la renuncia debe realizarse ante una embajada o consulado de Estados Unidos y requiere cumplir una serie de requisitos establecidos por las autoridades de ese país.

El trámite para perder la ciudadanía estadounidense

La solicitud contempla formularios, entrevistas con funcionarios consulares y un juramento formal de renuncia; además, el Departamento de Estado estadounidense debe analizar el caso y determinar si procede emitir el Certificado de Pérdida de Nacionalidad.

Por ello, presentar la renuncia no significa que la ciudadanía desaparezca de manera inmediata; la pérdida de nacionalidad se concreta cuando la autoridad estadounidense aprueba el procedimiento correspondiente.

¿Qué pasa después de renunciar?

Una vez aprobada la pérdida de ciudadanía, la persona deja de tener los derechos asociados a esa condición y, si necesita viajar nuevamente a Estados Unidos, deberá hacerlo bajo las reglas aplicables a quienes no son ciudadanos estadounidenses.

El proceso también puede tener implicaciones fiscales, por lo que las obligaciones pendientes no desaparecen simplemente por abandonar la nacionalidad.

Una decisión que no puede tomarse a la ligera

La normativa estadounidense establece que la pérdida de nacionalidad es, en términos generales, irrevocable; recuperar la ciudadanía no ocurre automáticamente por arrepentirse de la decisión.

Así, la reforma mexicana no obliga a los ciudadanos con doble nacionalidad a renunciar a ella para conservar sus derechos como mexicanos; la condición se vuelve relevante si pretenden competir por la Presidencia, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno de CDMX.

Tags relacionados