“Me llamo Diego, yo solo quiero un apoyo para mis pasajes, porque me van a operar de mi corazón”. A sus apenas siete años, Diego ya sabe lo que significa luchar por su vida. Originario de Tlaltenango, Zacatecas , este pequeño guerrero enfrenta una grave enfermedad que afecta su corazón y sus arterias.
De Zacatecas a la Ciudad de México para ser entendido
Su esperanza está en el Hospital Infantil de México, pero para llegar debe recorrer más de 600 kilómetros acompañado de su madre.
Cada viaje representa un golpe más para la economía familiar. El traslado cuesta mil 900 pesos para ella y 950 para Diego, solo de ida. En total, casi seis mil pesos por viaje redondo, un monto que simplemente no tienen.
Josefina, su madre, dejó de trabajar para estar tiempo completo junto a su hijo. En Tlaltenango, su esposo apenas gana el salario mínimo. Con esfuerzo, sus hijas ayudan a cubrir el oxígeno que Diego necesita casi de manera permanente.
Además, en la capital, Josefina paga por bañarse, por lavar su ropa y por lo más básico. Para ahorrar, a veces se baña cada tres días.
Solicita donadores de sangre para la operación del pequeño Diego
La operación se acerca y el hospital le ha solicitado cinco donadores de sangre. Pero traerlos desde su comunidad es otro gasto imposible. “Primero me pidieron dos, y ahora cinco, yo les dije que no podía traerlos porque no tengo dinero”, cuenta con la voz entrecortada.
Desesperada, Josefina pide ayuda, pero aclara que no busca dinero en efectivo. “Que no me den dinero, muchas veces dicen que uno lo malgasta, pero la neta no es así”. Lo que necesita son pasajes, apoyo con el oxígeno y donadores de sangre.
Donadores de sangre
- Diego Roberto Abrego García
- Hospital Infantil de México
- Informes: 437-104-3634 / Josefina Abrego
Su único deseo es ver a su hijo recuperar la salud y disfrutar el tiempo que Dios le permita. “El tiempo que Dios me lo deje, quiero que la pase bien mi niño”, dice. Y, aun en medio de la adversidad, todavía encuentra fuerzas para pedir: “Le pido a Dios que los cuide mucho”.
La historia de Diego es la de miles de familias que, ante las carencias en materia de salud, no dejan de dar la batalla. Una lucha que hoy necesita solidaridad.