El discurso sobre la libertad de prensa en México se encuentra en el centro del debate, porque el gobierno distingue entre medios “buenos” y “malos” en función de su postura frente a la administración.
Mientras periodistas que cuestionan sus políticas y estrategias son descalificados, desde Palacio Nacional, figuras afines como el político español Pablo Iglesias, reciben el respaldo institucional, así como contratos millonarios.
La opinión de Andreina Andrade
“En México hay medios de comunicación buenos y malos. ¿Sabes quién decide cuáles son cuáles?
El gobierno y la diferencia es muy simple, los buenos son los que apoyan y hablan bien del gobierno, y los malos son los que lo critican.
En los últimos ocho años, en México los gobernantes han señalado a medios y periodistas que dicen que hacen propaganda en su contra, que son parciales, que trabajan para la derecha, que no son objetivos.
Pero mientras dicen todo eso, hay un señor español que viene a México a cada rato y que a nadie le dice nada. Se llama Pablo Iglesias, es político, es de ultra izquierda y cada vez que viene a México lo reciben con alfombra roja.
Lo invitan a Canal Once, que es televisión pública, por cierto, y pagada con tu dinero, y desde allí se sienta hablar maravillas del gobierno de Morena.
Lo llevan a la Cámara de Diputados a defender las leyes de Morena y su canal de internet recibió contratos del gobierno federal mexicano por un millón 700 mil pesos para que allá en España se hable bien de Morena, financiado con dinero de los mexicanos, promoviendo el gobierno desde España.
Pero ese no es un medio que hace propaganda, ese es amigo. ¿Ves cómo funciona?
No se trata de objetividad, se trata de a quién apoyas.
Si apoyas al gobierno, eres un medio responsable, alternativo del pueblo. Si criticas y sacas números reales, eres propaganda, desinformación, derecho internacional.
Y cuando el gobierno decide quién puede hablar y quién no, si lo apoya o lo critica, ya no hay libertad de prensa, solo hay permiso para hablar y eso tiene un nombre, se llama censura, aunque no lo llamen así".