El Thwaites, mejor conocido como el glaciar "del fin del mundo" , nos está contando una historia que reescribe lo que creíamos saber sobre el futuro de nuestras costas. Este gigante de la Antártida Occidental —tan inmenso como todo el estado de Florida— se está derritiendo a un ritmo que tomó por sorpresa a los expertos, superando por mucho las estimaciones que tenían hasta hoy.
El nuevo análisis de glaciólogos la Universidad de California (UCI) en Irvine y la NASA reveló el impacto de este gigante.
¿Un tapón a punto de reventar?
Imagina al Thwaites como el gran corcho de una botella inmensa. Hoy en día, su deshielo ya aporta el 4% del aumento global del nivel del mar. Si este bloque colapsa, liberará suficiente agua para subir el mar 60 centímetros de golpe.
Pero si se destapara el resto de la capa de hielo antártica, se podría desencadenar un aumento de casi 3 metros, impactando en el proceso comunidades costeras que van desde Miami hasta Manila.

Durante años creímos que el hielo flotaba sobre el océano desde un punto fijo y estable. Estábamos equivocados. Los satélites acaban de revelar el "bombeo mareal": zona donde el glaciar toca el lecho marino que abarca kilómetros de vulnerabilidad.
Cada día, las mareas empujan violentamente agua oceánica cálida debajo del hielo, inyectando calor en sus entrañas y destrozándolo desde adentro.
Una cuenta regresiva bajo el océano
La propia naturaleza del lugar puso las cosas difíciles a este coloso: el suelo rocoso sobre el que descansa se inclina hacia abajo, casi como si fuera un tobogán. Esto genera un efecto en cadena, ya que, conforme el glaciar retrocede, una parte cada vez más grande de su base queda expuesta al constante y sutil abrazo de las corrientes oceánicas más cálidas.
Si bien algunas crestas submarinas, como la cordillera Mouginot, funcionan como "anclas" temporales que frenan su avance, los glaciólogos estiman que existe un 60% de probabilidades de que el glaciar se desprenda de esta barrera natural antes de que termine el siglo.
Aunque el proceso de deshielo ya está en marcha, la ciencia no se detiene. Los expertos preparan una expedición clave para 2028 con el objetivo de estudiar esta dinámica directamente bajo el hielo y mejorar las predicciones futuras.
Con información de CNN y la UCI
