La posibilidad de una ruptura del Reino Unido cobró fuerza luego de que los dirigentes de Gales, Escocia e Irlanda del Norte hicieran una declaración conjunta en defensa de su derecho a la independencia, con un acuerdo que plantea que las autoridades de Westminster no deben impedir que estas naciones ejerzan su voluntad democrática.
La propuesta de celebrar consultas ciudadanas recibió el respaldo de John Swinney, primer ministro escocés, y Michelle O’Neill, dirigente de Irlanda del Norte, quienes solicitaron referendos durante una conferencia de prensa conjunta. En contraste, Rhun ap Iorwerth, representante de Gales, evitó comprometerse con una fecha para llevar a cabo una votación en su país.