La explosión en Jáltipan desató la crisis que hoy asfixia al sur de Veracruz. En solo un mes, el municipio sufrió un trágico siniestro que mató a dos trabajadores, sumado a un derrame tóxico que contaminó más de seis kilómetros del río Chacalapa, encendiendo las alertas por el inminente riesgo humano y ambiental.
Habitantes y ambientalistas exigen a la gobernadora Rocío Nahle esclarecer las operaciones industriales y transparentar qué sustancias químicas manejan las empresas para medir el peligro real. Julissa Hernández, presidenta de Chogosteros en Acción, reclamó el abandono: “Lo más triste será que otra vez todos se lavan las manos. No tenemos industria, pero sí un mundo de contaminación, gente enferma y muertes”.
El impacto económico es devastador; actualmente más de 34 pescadores frenaron sus labores por el ecocidio. Exigen sanear el agua, deslindar responsabilidades y reparar el daño, pues ignoran cuándo podrán volver a pescar. Mientras tanto, las familias afectadas continúan esperando respuestas y justicia urgente frente a un daño ecológico irreparable.