Con música de mariachi y rodeados de familiares, amigos y vecinos, continuaron los funerales de las 11 personas que murieron tras la explosión registrada el sábado 5 de septiembre en la iglesia de Santa María Canchesdá, en Temascalcingo, Estado de México. Entre las víctimas se encuentran Antonio, un alfarero de 44 años que dejó cinco hijos, y Lucero, una estudiante de 13 años que acababa de ingresar a la secundaria y soñaba con ser estilista o docente. Mientras las comunidades les dan el último adiós, la Fiscalía mexiquense mantiene abierta la investigación para determinar qué provocó el siniestro.