El Nido del Águila (Eagle’s Nest) el famoso refugio de montaña que Adolf Hitler utilizaba para sus reuniones privadas en los Alpes de Baviera, terminó en ruinas tras un incendio intencionado la noche del viernes 23 de octubre.
El fuego comenzó pasadas las nueve de la noche en este edificio histórico, llamado oficialmente Kehlsteinhaus y ubicado a 1,800 metros de altura en el municipio alemán de Berchtesgaden.
Aunque las llamas iluminaron el cielo nocturno y movilizaron a 200 bomberos para evitar que el fuego alcanzara los bosques cercanos, la policía confirmó que no hubo heridos porque el inmueble estaba vacío.
Un sospechoso en motocicleta y fuera de control
La policía bávara detuvo esa misma noche a un ciudadano alemán de 33 años en las inmediaciones del siniestro. Según reveló un diario local de Alemania, los agentes le marcaron el alto mientras conducía una motocicleta y notaron de inmediato que el hombre estaba muy alterado y no podía controlar sus propios actos.
El fiscal del caso, Rainer Vietze, detalló en rueda de prensa que el detenido ya está a disposición de un juez. Aunque las autoridades todavía no descartan un motivo político detrás del ataque al refugio nazi, la pista principal apunta a que el sospechoso padece problemas psiquiátricos, por lo que la prioridad de los médicos es evaluar su salud mental.

Ubicado en un espectacular entorno alpino sobre Berchtesgaden, el recinto funcionaba aparte del Berghof, la cercana residencia de verano del dictador, y las visitas ocasionales del Führer le dieron el apodo de "la Casa de Té de Hitler". Aunque Alemania conservó el edificio tras la guerra como un monumento histórico de la era nazi, un portavoz de la policía declaró que la estructura sufrió daños graves.
De centro de reuniones nazis a ruina turística que volverán a levantar
Martin Bormann, secretario de Hitler, supervisó en 1938 la construcción de esta casa de huéspedes, donde el dictador planeó parte de la Segunda Guerra Mundial con su cúpula militar y se tomó sus fotografías más conocidas en momentos de descanso. Pese a que las cámaras en vivo mostraron el lugar aún humeando este sábado tras el incendio en Baviera, el gobierno local no piensa abandonar el sitio. El ministro del Interior bávaro, Joachim Herrmann, confirmó la pérdida de la edificación original, pero adelantó que construirán una nueva estructura desde cero para mantener vivo este imán para turistas de todo el mundo.
