En una cárcel de Georgia, Estados Unidos, un programa de rehabilitación está permitiendo que perros rescatados y los reos tengan una segunda oportunidad.
En la prisión médica estatal de Augusta, los internos se encargan de cuidar, convivir y entrenar a los cachorros que habían permanecido en refugios sin encontrar una familia que los adoptara.
¿Cómo funciona el programa en la prisión médica estatal de Augusta?
El proyecto “Cachorros en la Penitenciaría” es gestionado por Dog Networking Agents, organización de rescate de la que Hayley Zielinski es cofundadora, y que comenzó hace poco más de dos años, contribuyendo a que más de 120 perros encuentren un hogar.
Una de las particularidades del programa es que los internos permanecen con los animales prácticamente todo el tiempo mientras dura el proceso de entrenamiento, permitiendo trabajar con perros que presentan dificultades de comportamiento o problemas de salud, condiciones que en algunos casos habían reducido sus posibilidades de adopción.
Uno de los casos es el de Hope, una perra que fue encontrada cerca de un contenedor de basura en condiciones extremadamente delicadas. La organización señala que estaba muy delgada y apenas sobrevivía, por lo que un veterinario recomendó que fuera sacrificada. Sin embargo, terminó incorporándose al programa de la prisión, donde recibió cuidados y entrenamiento con la intención de prepararla para una nueva oportunidad.
Los internos participan en otras en otras actividades recreativas
Además del cuidado de los animales, los internos también elaboran pulseras y llaveros que posteriormente son vendidos, destinando los recursos obtenidos a comprar alimento para perros de familias locales que enfrentan dificultades para mantenerlos.
Hayley Zielinski explicó que los participantes contribuyen directamente a financiar estas labores, al tiempo que ayudan a sacar perros de los refugios y evitar que otros animales lleguen a ellos.
Dog Networking Agents también recibe apoyo mediante donaciones, voluntariado, compras de productos de su lista de deseos y de pulseras o llaveros con un costo de 10 dólares, poco más de 175 pesos mexicanos.
