El Mundial de México 1970 no solo es recordado por consagrar a la que muchos consideran la mejor selección de fútbol de la historia, sino también por el entrañable e inquebrantable vínculo que nació entre Edson Arantes do Nascimento, Pelé, y la ciudad de Guadalajara. Durante casi un mes, la capital de Jalisco se convirtió en una extensión de Brasil, adoptando a "O Rei" y a su equipo con un cariño que marcó la historia deportiva de la región.
La legendaria relación del Rey Pelé con tierras tapatías comenzó desde que la delegación brasileña eligió como cuartel general el municipio de Zapopan y el Estadio Jalisco como su casa para la fase de grupos. La calidez del público tapatío fue tan desbordante que el propio Pelé llegó a declarar en múltiples ocasiones que Guadalajara fue el lugar donde se sintió más amado fuera de su patria.
Los tapatíos abrazaron a Brasil desde el día uno
Durante el torneo, la afición local no ocultó su favoritismo. Mientras la selección mexicana jugaba en el Azteca, el Estadio Jalisco se vestía de verdeamarelo en cada encuentro de Brasil. Se cuenta que los habitantes de la ciudad salían a las calles para vitorear el camión del equipo, les llevaban mariachis a sus entrenamientos y llenaban las tribunas no como espectadores neutrales, sino como auténticos torcedores.
Este apoyo fue clave para que el cuadro comandado por Pelé, Jairzinho, Tostão y Rivelino desplegara un fútbol espectacular que los llevó a alzar la Copa Jules Rimet. La conexión fue tan profunda que, tras ganar el campeonato, nació la iniciativa de bautizar un espacio público para conmemorar aquella fraternidad futbolística.
¿Dónde está la estatua de Pelé en Guadalajara?
Para inmortalizar la hazaña y agradecer la hospitalidad de los jaliscienses, se inauguró la Plaza Brasil, ubicada justo frente al monumental Estadio Jalisco, en la intersección de la Calzada Independencia y la calle Monte Carmelo.
Es precisamente en este punto donde se erige el monumento dedicado al astro brasileño. Los detalles de su ubicación y su historia son los siguientes:
Se trata de una pieza de bronce que captura la silueta de Pelé portando el emblemático uniforme de la selección brasileña, en una postura clásica de festejo o conducción del balón.
La figura se encuentra en el centro de la plaza, acompañada por un conjunto arquitectónico que incluye el famoso "Reloj de Pelé" o Reloj de la Plaza Brasil, una estructura geométrica que se convirtió en un punto de referencia obligado para los aficionados antes de ingresar a los partidos del Atlas o el Guadalajara.
Tras el fallecimiento del astro a finales de 2022, la escultura se transformó en un altar urbano temporal donde decenas de tapatíos acudieron a dejar flores, veladoras y camisetas, consolidando el espacio como un sitio de culto para los amantes del balompié internacional.
Visitar la Plaza Brasil hoy en día sigue siendo un viaje en el tiempo a ese verano de 1970, un recordatorio permanente de que la mítica verdeamarela y su rey siempre tendrán un hogar en tierras tapatías.

