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Así fue el histórico traslado de la Virgen de Guadalupe a la Nueva Basílica en 1976

¡Un día histórico en el Tepeyac! Conoce los detalles y la ingeniería detrás del traslado de la Virgen de Guadalupe a su nueva sede en 1976.

De la tilma de San Juan Diego a la Nueva Basílica de Guadalupe en 1976.
La historia del traslado de la tilma de San Juan Diego a la Nueva Basílica de Guadalupe en 1976.|X.

El 12 de octubre de 1976 quedó marcado como uno de los momentos religiosos y culturales más significativos en la historia moderna de México: el traslado de la sagrada imagen de la Virgen de Guadalupe desde el recinto conocido hoy como el Templo Expiatorio a Cristo Rey hacia la Nueva Basílica de Santa María de Guadalupe.

La mudanza de la tilma de San Juan Diego fue motivada por el grave deterioro estructural que padecía la antigua edificación, misma que fue inaugurada en 1709, debido a los progresivos hundimientos diferenciales en el subsuelo del Tepeyac, lo que ponía en riesgo tanto la conservación del patrimonio religioso como la seguridad de los millones de feligreses que la visitaban anualmente.

Bajo el diseño arquitectónico de Pedro Ramírez Vázquez, José Luis Benlliure, Alejandro Schoenhofer, fray Gabriel Chávez de la Mora y Javier García Lascurain, el nuevo recinto fue concebido con un aforo para miles de personas y una planta circular sin columnas para permitir la visibilidad completa del ayate sagrado desde cualquier ángulo.

La ceremonia solemne estuvo encabezada por las máximas autoridades eclesiásticas del país y contó con la transmisión en vivo por radio y televisión nacional, permitiendo a millones de espectadores seguir el recorrido paso a paso. La procesión recorrió el Atrio de las Américas entre oraciones, vítores y cánticos, concluyendo con la colocación del ayate en el altar mayor, protegido por un sistema de bandas caminadoras que permite hasta la fecha la fluidez continua de visitantes sin interrumpir los servicios religiosos.

La preservación del templo histórico y el legado arquitectónico de 1976

El traslado no solo garantizó la protección de la sagrada imagen en un edificio moderno de 10 mil metros cuadrados, sino que permitió el inicio de complejas obras de renivelación e ingeniería sobre el edificio antiguo mediante el uso de pilotes de control para salvar la antigua estructura. A cinco décadas de distancia, el operativo del 12 de octubre de 1976 se mantiene como un referente de coordinación logística, ingeniería civil y fe popular en el santuario mariano más visitado de América Latina.