Esas generaciones tampoco conocen la verdadera historia de lo que hoy es nuestra señal hermana, ADN 40. Por eso, solo queremos destacar algunos puntos para evitar confusiones.
La señal de Canal 40 pertenecía inicialmente a un empresario tramposo llamado Javier Moreno Valle. Este sujeto, desesperado por sus malos manejos, buscó a TV Azteca para asociarse. Azteca le entró y le dio 20 millones de dólares; pero al poco tiempo, Moreno Valle compró voluntades, se quedó con el dinero y nos cortó la señal de Canal 40.
Con papelito en mano, Azteca llegó al Cerro del Chiquihuite para intentar recuperar la señal de manera absolutamente legítima. Pero, tras una serie de negociaciones, el gobierno le devolvió Canal 40 a Moreno Valle, quien no pudo ni cumplir con la nómina de sus empleados. Ellos se fueron a huelga por falta de pago, lo que motivó el cierre definitivo de Canal 40.
Muchos años después, luego de litigios, TV Azteca recuperó la empresa por orden judicial y reinició sus transmisiones, ya como ADN 40. Esa es la historia, para que nadie le venga a contar cuentos mañaneros.
El costo de los desfalcos, la inseguridad y los caprichos millonarios en México
Las preguntas que se hacen miles de mexicanos sobre desfalcos financieros, la crisis de inseguridad y los gastos millonarios de la administración persisten en el debate público, pero las respuestas por parte del gobierno federal siguen siendo escasas.
Si naciste después del año 2000, es momento de poner mucha atención; y si naciste antes, la atención debe ser todavía mayor. Enfocar los reflectores hacia el pasado suele ser una estrategia para evitar que la ciudadanía observe lo que ocurre en el presente. Por ello, te damos a conocer los datos fundamentales y las cuentas pendientes que marcan la realidad del país.
¿Dónde está Rubén Rocha Moya?
Una de las principales incógnitas políticas actuales gira en torno al paradero y la rendición de cuentas del gobernador de Sinaloa: ¿dónde está el mandatario Rubén Rocha Moya? Los cuestionamientos sobre su gestión y los señalamientos en su contra se mantienen activos sin que existan aclaraciones contundentes.
A la par de esta ausencia de respuestas, la ciudadanía debería saber qué ocurrió con los 600 mil millones de pesos desviados a través del denominado huachicol fiscal. Asimismo, persiste la duda sobre si las investigaciones en torno a la corrupción y el contrabando de combustible llegarán hasta los altos mandos del sexenio anterior, incluyendo al exsecretario de Marina de Andrés Manuel López Obrador, o si las indagatorias se quedarán ancladas únicamente en sus sobrinos, los hermanos Farías.
¿Dónde están los desaparecidos?
El reclamo social por la crisis de violencia no cesa. Es indispensable saber dónde están las más de 125 mil personas desaparecidas en el país y qué acciones concretas está implementando este gobierno para apoyar a las familias que enfrentan esta tragedia. Hasta el momento, las puertas de Palacio Nacional han permanecido cerradas para las madres buscadoras que exigen una audiencia con el Ejecutivo.
Esta problemática se traslada a la vida cotidiana de los ciudadanos, quienes hoy se preguntan por qué no es posible abrir un negocio propio sin ser víctimas de extorsión o el cobro de piso, y por qué los asaltos en el transporte público, particularmente en las combis, continúan afectando la seguridad de los trabajadores día con día.
¿Por qué no hay medicinas?
El sistema de salud pública enfrenta deficiencias críticas que impactan directamente a la población más vulnerable. Sigue sin resolverse el desabasto de medicamentos esenciales para los niños con cáncer, una problemática que se extiende a todo el sector salud.
Ante este panorama, queda abierta la pregunta sobre el destino y la utilidad real de la Megafarmacia del Bienestar, un proyecto por el cual los mexicanos pagaron 15 mil millones de pesos y que no ha logrado solucionar la crisis de suministro.
Un capricho que costó millones
El uso de los recursos públicos en proyectos de infraestructura ha estado marcado por pérdidas severas y cancelaciones presupuestales. En primer lugar, cabe recordar los 113 mil millones de pesos que la autodenominada Cuarta Transformación desperdició al decidir la cancelación del Aeropuerto de Texcoco al inicio del sexenio pasado.
A esto se suma el impacto financiero del Tren Maya. Este proyecto ha alcanzado un costo de 470 mil millones de pesos y, de acuerdo con los propios datos oficiales de la administración, opera con números rojos, registrando pérdidas operativas por 2 mil 283 millones de pesos. Mantener esta obra en funcionamiento cada día equivale a quemar 25 millones de pesos diarios.
Finalmente, es necesario tener claridad sobre el origen de los recursos públicos: el gobierno no genera un solo peso por sí mismo. Todo el dinero que la administración gasta, desvía o desperdicia en proyectos inviables proviene directamente de los impuestos que pagan los ciudadanos.