México alberga más de dos mil volcanes, pero solo unos cuantos son observados de forma permanente debido a que siguen mostrando señales de actividad. Entre ellos destacan el Popocatépetl, el Volcán de Colima y El Chichón, tres gigantes cuyo comportamiento es monitoreado día y noche por científicos para detectar cualquier cambio que pueda representar un riesgo para la población.
Aunque ninguno enfrenta una erupción inminente, cada uno presenta características distintas que obligan a mantener una vigilancia constante. Desde explosiones menores y emisiones de ceniza hasta actividad sísmica o fumarólica, estos volcanes continúan siendo objeto de estudio por parte de especialistas.
Popocatépetl: el volcán más activo del país
Con más de 5 mil 400 metros de altura, el Popocatépetl es el volcán que registra mayor actividad en México. Su cercanía con la Ciudad de México, Puebla, Morelos, Estado de México y Tlaxcala hace que cualquier cambio sea seguido en tiempo real.
En los últimos años ha presentado exhalaciones, explosiones de baja intensidad y emisiones constantes de vapor de agua, gases y ceniza. Actualmente permanece en Amarillo Fase 2 del Semáforo de Alerta Volcánica, lo que significa que mantiene actividad intermedia y existe la posibilidad de explosiones menores y caída de ceniza.
🌋 UNAM revela por qué el Popocatépetl es considerado el “más peligroso” del mundo
— Azteca Noticias (@AztecaNoticias) July 28, 2026
La @UNAM_MX explica que su riesgo no se debe a una erupción inminente, sino a que más de 25 millones de personas habitan en su zona de influencia. Aunque la probabilidad de una erupción… pic.twitter.com/Z91l1OpZfI
¿Qué riesgo representa el Volcán de Colima?
También conocido como Volcán de Fuego de Colima, es uno de los volcanes más activos de América Latina y se localiza entre los estados de Jalisco y Colima.
Su historial eruptivo explica por qué sigue bajo vigilancia permanente. En los últimos 500 años ha registrado más de 40 erupciones, tanto explosivas como efusivas, entre las que destacan las ocurridas en 1576, 1606, 1690, 1818, 1869, 1903, 1913, 1960-1961, 1965, 1975-1976, 1981-1982, 1991, 1998-1999, 2001-2003, 2004-2005, 2007-2011 y 2013-2017. La última explosión ocurrió el 3 de febrero de 2017, de acuerdo con los registros de monitoreo volcánico.
Aunque desde entonces su actividad ha disminuido, especialistas mantienen un seguimiento constante debido a que este volcán tiene la capacidad de generar explosiones, emisiones de ceniza, flujos de lava y otros fenómenos asociados a una reactivación. Su comportamiento histórico lo convierte en uno de los volcanes estratégicos para la vigilancia científica en México.

¿Por qué El Chichón sigue bajo observación?
Ubicado en Chiapas, El Chichón protagonizó una de las erupciones más devastadoras del siglo XX en México durante 1982, cuando expulsó enormes cantidades de ceniza y gases que incluso modificaron temporalmente el clima del planeta.
Desde entonces mantiene actividad hidrotermal y fumarólica dentro de su cráter. Aunque hoy el riesgo de una erupción es bajo, los especialistas realizan mediciones constantes para detectar cualquier anomalía.
De acuerdo con especialistas del Servicio Sismológico Nacional (SSN), la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach) y el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), señalaron que entre junio y agosto de 2025, se registró un incremento en la actividad sísmica en la zona del cráter y sus alrededores.
Por lo que el monitoreo del volcán es permanente y actualmente se refuerza con la instalación de más estaciones, lo que permitirá contar con información más precisa y detectar oportunamente cualquier incremento significativo en su actividad.

¿Cómo monitorean los volcanes en México?
Instituciones como el Cenapred, la UNAM y diversas redes sismológicas utilizan cámaras de alta definición, sensores sísmicos, estaciones GPS, drones e imágenes satelitales para vigilar la actividad volcánica las 24 horas.
Gracias a estos sistemas es posible detectar cambios en el comportamiento de los volcanes y emitir alertas oportunas en caso de que aumente el riesgo para la población.
Las autoridades recomiendan mantenerse informado únicamente a través de fuentes oficiales, evitar acercarse al cráter, respetar los perímetros de seguridad y seguir las indicaciones de Protección Civil, especialmente en caso de caída de ceniza o cambios en el Semáforo de Alerta Volcánica.
