El 20 de febrero de 1943, un campesino salió a trabajar como cualquier otro día a su parcela en Michoacán. Horas después, la tierra comenzó a romperse, expulsó humo, ceniza y piedras, y nació el volcán Paricutín, el único en el mundo cuya formación fue observada y documentada desde el primer instante hasta el final de su actividad.
La erupción transformó para siempre la vida de cientos de familias. Dos comunidades quedaron sepultadas bajo la lava y la ceniza, mientras que la ciencia encontró un laboratorio natural que cambió la forma de estudiar los volcanes.
¿Cómo nació el volcán Paricutín?
Todo comenzó en un maizal del municipio de Parangaricutiro, Michoacán. Días antes ya se habían registrado pequeños sismos, pero fue la tarde del 20 de febrero de 1943, alrededor de las 16:30 horas, cuando el suelo se abrió y comenzó a expulsar gases, ceniza y fragmentos de roca.
El campesino Dionisio Pulido, propietario del terreno, fue el primero en presenciar el fenómeno. En solo 24 horas el nuevo volcán alcanzó unos 30 metros de altura y, un año después, ya medía 336 metros. Hoy supera los 420 metros.
El 20 de febrero de 1943, en Michoacán, México, un prodigio geológico capturó la atención del mundo: el nacimiento del volcán Parícutin 🌋. Mira las imágenes que recoge #CineEnLínea de @FilmotecaUNAM > https://t.co/mow8MdLmm8 pic.twitter.com/LOkPUgR33X
— UNAM (@UNAM_MX) May 10, 2026
¿Qué pueblos quedaron sepultados por el Paricutín?
Aunque al principio la erupción parecía inofensiva, la lava avanzó durante los siguientes meses hasta cubrir por completo el poblado de Paricutín y gran parte de San Juan Parangaricutiro.
Los habitantes tuvieron que abandonar sus casas y fundar una nueva comunidad. Del antiguo pueblo solo permanecen visibles parte de la iglesia y su campanario, que sobresalen entre el mar de roca volcánica y se han convertido en uno de los paisajes más emblemáticos de Michoacán.
¿Por qué el Paricutín es tan importante para la ciencia?
El Paricutín es un volcán monogenético, es decir, solo hace erupción una vez en su historia, por lo que ahora no hay riesgo para los poblados de alrededor. Su actividad solo se prolongó durante aproximadamente nueve años. Esto permitió a los especialistas estudiar todas las etapas del nacimiento, crecimiento y extinción del volcán.
La erupción del Paricutín marcó un antes y un después en la vulcanología. De hecho, la UNAM instaló un Observatorio Vulcanológico en la zona y desde entonces, el volcán ha sido referencia para investigaciones sobre riesgos geológicos y comportamiento del magma.
Después del Paricutín, quedó la pregunta de si ¿podría surgir otro volcán en Michoacán? Y de acuerdo con la UNAM, sí. El Campo Volcánico Michoacán-Guanajuato concentra más de 1,100 volcanes monogenéticos distribuidos en unos 40 mil kilómetros cuadrados, por lo que es una de las regiones con mayor probabilidad de registrar el nacimiento de un nuevo volcán.
Especialistas del Instituto de Geofísica de la UNAM han señalado que los enjambres sísmicos registrados en los últimos años en dicha región, son objeto de monitoreo permanente. Aunque no significa que una erupción sea inminente, ayudan a entender mejor la dinámica del subsuelo y a fortalecer la prevención.
Hoy, el Paricutín dejó de ser una amenaza para convertirse en uno de los principales atractivos turísticos y científicos de México, un sitio donde la naturaleza recordó que el paisaje puede cambiar en cuestión de horas.
