La administración del presidente Donald Trump prepara una inversión de hasta 20 millones de dólares para dotar a los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) con guantes capaces de infligir descargas eléctricas. Aunque el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) describió el dispositivo como una herramienta de "desescalada", defensores de los derechos civiles y exfuncionarios de la agencia han expresado una profunda preocupación, advirtiendo que el equipamiento podría fomentar un mayor uso de la fuerza en operativos de deportación masiva.
Un aviso oficial publicado esta semana detalla la intención de adquirir el modelo CTG-5 G.L.O.V.E. (siglas en inglés para Emisor de Voltaje de Salida Baja Generada), fabricado por la empresa Compliant Technologies. La compra podría concretarse a finales de marzo de 2026 para distribuirse entre agentes de control migratorio e investigación criminal, en medio del despliegue de la campaña de deportación que ha llevado a la agencia a contratar a más de 12,000 nuevos efectivos.
🇺🇸🌺 𝗠𝗔𝗞𝗘 𝑨𝒎𝒆𝒓𝒊𝒄𝒂 𝑺𝑨𝑭𝑬 𝑨𝑮𝑨𝑰𝑵. The "FAFO" Shock Glove designed to manage resistance and subdue combative suspects as a non-lethal tactical compliance tool—will be received in March, as DHS and ICE move forward with a $20M purchase. pic.twitter.com/F37dZqhJ3Q
— April Color (@ColorApril) August 12, 2026
Dispositivos similares ya operan en cárceles de EU
A pesar de la sorpresa que genera la medida a nivel federal, el uso de esta tecnología no es totalmente inédito en las fuerzas del orden de Estados Unidos. La empresa fabricante promociona los guantes como un "socio invisible" capaz de suministrar descargas de hasta 380 voltios directamente sobre la piel para estimular el sistema nervioso periférico e "inhibir movimientos musculares coordinados" en cuestión de tres segundos.
Instalaciones locales y penitenciarias ya han implementado modelos similares en sus protocolos de contención:
- Cárceles locales: En 2024, la cárcel del condado de Oklahoma incorporó estos guantes para el manejo de reclusos, destacando su utilidad para agentes de menor complexión física al acortar enfrentamientos sin causar lesiones permanentes según sus distribuidores, comparando la sensación con la picadura aguda de una abeja.
- Antecedentes judiciales: El uso de esta tecnología también ha enfrentado cuestionamientos penales. En 2022, dos funcionarios del Centro de Detención del Condado de Laurens, en Carolina del Sur, fueron procesados tras ser acusados de golpear y aplicar descargas eléctricas abusivas a un recluso utilizando el dispositivo G.L.O.V.E.
El manual de uso del fabricante aclara que los guantes requieren contacto directo con la piel —siendo ineficaces sobre ropa gruesa o cabello— y prohíbe explícitamente su empleo en personas embarazadas, adultos mayores, menores de edad o ante simples desafíos verbales.
Cómo funciona el dispositivo "G.L.O.V.E."
El guante electrizante funciona mediante contacto directo, generando una descarga de dolor inmediata que inhibe el control muscular del individuo para forzar su cumplimiento. A diferencia de un Taser convencional, el dispositivo opera a un voltaje menor, incapaz de atravesar ropa gruesa o cabello seco, y se activa en cuestión de un segundo mediante la pulsación de un botón integrado en la prenda.
Defensores de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) y expertos en tácticas policiales alertaron sobre la facilidad con la que este mecanismo permite infligir dolor sin dejar marcas visibles o pasar desapercibido en grabaciones de video ("low-optics"). La preocupación principal es sobre la aplicación de esta tecnología contra personas sospechosas de faltas migratorias de carácter civil que no representan un riesgo de resistencia violenta.
THIS is how ICE is about to start taking down criminals - and it's OUTSTANDING. ICE is spending up to $20 million on electric shock gloves that drop resisting subjects in seconds.
— Blue Lives Matter (@bluelivesmtr) August 13, 2026
Several years ago, Compliant Technologies sponsored an episode of Real Man TV, one of our shows.… pic.twitter.com/2CwRzkSmlg
La postura de las organizaciones de derechos humanos: "Una receta para el daño público"
La propuesta de incorporar estas herramientas al control migratorio civil ha provocado la inmediata e indignada reacción de defensores de los derechos civiles e instituciones de apoyo a migrantes, quienes sostienen que la medida fomenta el uso excesivo de la fuerza y facilita el maltrato físico.
Kica Matos, presidenta del Centro Nacional de Leyes de Inmigración (NILC), condenó duramente el anuncio calificándolo de "repugnante y bárbaro", y señaló que ICE opera como una agencia fuera de control que utiliza sus cuantiosos recursos presupuestales para "inventar y financiar nuevas formas de infligir crueldad a las comunidades".
En la misma línea, Jenn Rolnick Borchetta, subdirectora de proyectos sobre vigilancia policial de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), advirtió sobre los peligros de un dispositivo "invisible" que puede activarse con solo presionar un botón:
"ICE pasó el último año demostrando a este país que son demasiado rápidos para usar la fuerza. Ahora podrán aplicar descargas eléctricas con solo presionar un botón que tal vez nadie más pueda ver que están usando. Introducir guantes que pueden usarse tan fácilmente para infligir un dolor terrible en los encuentros es una receta para causar daño al público", enfatizó la representante de la ACLU.
